Salmos
Capítulo 88-90
 

Capítulo 88

 
 
1OH Jehová, Dios de mi salud, Día y noche clamo delante de ti.
2Entre mi oración en tu presencia: Inclina tu oído á mi clamor.

3Porque mi alma está harta de males, Y mi vida cercana al sepulcro.

4Soy contado con los que descienden al hoyo, Soy como hombre sin fuerza:

5Libre entre los muertos, Como los matados que yacen en el sepulcro, Que no te acuerdas más de ellos, Y que son cortados de tu mano.

6Hasme puesto en el hoyo profundo, En tinieblas, en honduras.

7Sobre mí se ha acostado tu ira, Y me has afligido con todas tus ondas. (Selah.)

8Has alejado de mí mis conocidos: Hasme puesto por abominación á ellos: Encerrado estoy, y no puedo salir.

9Mis ojos enfermaron á causa de mi aflicción: Hete llamado, oh Jehová, cada día; He extendido á ti mis manos.

10¿Harás tú milagro á los muertos? ¿Levantaránse los muertos para alabarte? (Selah.)

11¿Será contada en el sepulcro tu misericordia, O tu verdad en la perdición?

12¿Será conocida en las tinieblas tu maravilla, Ni tu justicia en la tierra del olvido?

13Mas yo á ti he clamado, oh Jehová; Y de mañana mi oración te previno.

14¿Por qué, oh Jehová, desechas mi alma? ¿Por qué escondes de mí tu rostro?

15Yo soy afligido y menesteroso: Desde la mocedad he llevado tus terrores, he estado medroso.

16Sobre mí han pasado tus iras; Tus espantos me han cortado.

17Hanme rodeado como aguas de continuo; Hanme cercado á una.

18Has alejado de mí el enemigo y el compañero; Y mis conocidos se esconden en la tiniebla.

 
Capítulo 89
 
 
1LAS misericordias de Jehová cantaré perpetuamente; En generación y generación haré notoria tu verdad con mi boca.
2Porque dije: Para siempre será edificada misericordia; En los mismos cielos apoyarás tu verdad.

3Hice alianza con mi escogido; Juré á David mi siervo: diciendo.

4Para siempre confirmaré tu simiente, Y edificaré tu trono por todas las generaciones. (Selah.)

5Y celebrarán los cielos tu maravilla, oh Jehová; Tu verdad también en la congregación de los santos.

6Porque ¿quién en los cielos se igualará con Jehová? ¿Quién será semejante á Jehová entre los hijos de los potentados?

7Dios terrible en la grande congregación de los santos, Y formidable sobre todos cuantos están alrededor suyo.

8Oh Jehová, Dios de los ejércitos, ¿Quién como tú? Poderoso eres, Jehová, Y tu verdad está en torno de ti.

9Tú tienes dominio sobre la bravura de la mar: Cuando se levantan sus ondas, tú las sosiegas.

10Tú quebrantaste á Rahab como á un muerto: Con el brazo de tu fortaleza esparciste á tus enemigos.

11Tuyos los cielos, tuya también la tierra: El mundo y su plenitud, tú lo fundaste.

12Al aquilón y al austro tú los criaste: Tabor y Hermón cantarán en tu nombre.

13Tuyo el brazo con valentía; Fuerte es tu mano, ensalzada tu diestra.

14Justicia y juicio son el asiento de tu trono: Misericordia y verdad van delante de tu rostro.

15Bienaventurado el pueblo que sabe aclamarte: Andarán, oh Jehová, á la luz de tu rostro.

16En tu nombre se alegrarán todo el día; Y en tu justicia serán ensalzados.

17Porque tú eres la gloria de su fortaleza; Y por tu buena voluntad ensalzarás nuestro cuerno.

18Porque Jehová es nuestro escudo; Y nuestro rey es el Santo de Israel.

19Entonces hablaste en visión á tu santo, Y dijiste: Yo he puesto el socorro sobre valiente; He ensalzado un escogido de mi pueblo.

20Hallé á David mi siervo; Ungílo con el aceite de mi santidad.

21Mi mano será firme con él, Mi brazo también lo fortificará.

22No lo avasallará enemigo, Ni hijo de iniquidad lo quebrantará.

23Mas yo quebrantaré delante de él á sus enemigos, Y heriré á sus aborrecedores.

24Y mi verdad y mi misericordia serán con él; Y en mi nombre será ensalzado su cuerno.

25Asimismo pondré su mano en la mar, Y en los ríos su diestra.

26El me llamará: Mi padre eres tú, Mi Dios, y la roca de mi salud.

27Yo también le pondré por primogénito, Alto sobre los reyes de la tierra.

28Para siempre le conservaré mi misericordia; Y mi alianza será firme con él.

29Y pondré su simiente para siempre, Y su trono como los días de los cielos.

30Si dejaren sus hijos mi ley, Y no anduvieren en mis juicios;

31Si profanaren mis estatutos, Y no guardaren mis mandamientos;

32Entonces visitaré con vara su rebelión, Y con azotes sus iniquidades.

33Mas no quitaré de él mi misericordia, Ni falsearé mi verdad.

34No olvidaré mi pacto, Ni mudaré lo que ha salido de mis labios.

35Una vez he jurado por mi santidad, Que no mentiré á David.

36Su simiente será para siempre, Y su trono como el sol delante de mí.

37Como la luna será firme para siempre, Y como un testigo fiel en el cielo. (Selah.)

38Mas tú desechaste y menospreciaste á tu ungido; Y te has airado con él.

39Rompiste el pacto de tu siervo; Has profanado su corona hasta la tierra.

40Aportillaste todos sus vallados; Has quebrantado sus fortalezas.

41Menoscabáronle todos los que pasaron por el camino: Es oprobio á sus vecinos.

42Has ensalzado la diestra de sus enemigos; Has alegrado á todos sus adversarios.

43Embotaste asimismo el filo de su espada, Y no lo levantaste en la batalla.

44Hiciste cesar su brillo, Y echaste su trono por tierra.

45Has acortado los días de su juventud; Hasle cubierto de afrenta. (Selah.)

46¿Hasta cuándo, oh Jehová? ¿te esconderás para siempre? ¿Arderá tu ira como el fuego?

47Acuérdate de cuán corto sea mi tiempo: ¿Por qué habrás criado en vano á todos los hijos del hombre?

48¿Qué hombre vivirá y no verá muerte? ¿Librarás su vida del poder del sepulcro? (Selah.)

49Señor, ¿dónde están tus antiguas misericordias, Que juraste á David por tu verdad?

50Señor, acuérdate del oprobio de tus siervos; Oprobio que llevo yo en mi seno de muchos pueblos.

51Porque tus enemigos, oh Jehová, han deshonrado, Porque tus enemigos han deshonrado los pasos de tu ungido.

52Bendito Jehová para siempre. Amén, y Amén.

 
Capítulo 90
 
 
1SEñOR, tú nos has sido refugio En generación y en generación.
2Antes que naciesen los montes Y formases la tierra y el mundo, Y desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.

3Vuelves al hombre hasta ser quebrantado, Y dices: Convertíos, hijos de los hombres.

4Porque mil años delante de tus ojos, Son como el día de ayer, que pasó, Y como una de las vigilias de la noche.

5Háceslos pasar como avenida de aguas; son como sueño; Como la hierba que crece en la mañana:

6En la mañana florece y crece; A la tarde es cortada, y se seca.

7Porque con tu furor somos consumidos, Y con tu ira somos conturbados.

8Pusiste nuestras maldades delante de ti, Nuestros yerros á la luz de tu rostro.

9Porque todos nuestros días declinan á causa de tu ira; Acabamos nuestros años como un pensamiento.

10Los días de nuestra edad son setenta años; Que si en los más robustos son ochenta años, Con todo su fortaleza es molestia y trabajo; Porque es cortado presto, y volamos.

11¿Quién conoce la fortaleza de tu ira, Y tu indignación según que debes ser temido?

12Enséñanos de tal modo á contar nuestros días, Que traigamos al corazón sabiduría.

13Vuélvete, oh Jehová: ¿hasta cuándo? Y aplácate para con tus siervos.

14Sácianos presto de tu misericordia: Y cantaremos y nos alegraremos todos nuestros días.

15Alégranos conforme á los días que nos afligiste, Y los años que vimos mal.

16Aparezca en tus siervos tu obra, Y tu gloria sobre sus hijos.

17Y sea la luz de Jehová nuestro Dios sobre nosotros: Y ordena en nosotros la obra de nuestras manos, La obra de nuestras manos confirma.

 
 
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