Salmos
Capítulo 82-84
 

Capítulo 82

 
 
1DIOS está en la reunión de los dioses; En medio de los dioses juzga.
2¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente, Y aceptaréis las personas de los impíos? (Selah.)

3Defended al pobre y al huérfano: Haced justicia al afligido y al menesteroso.

4Librad al afligido y al necesitado: Libradlo de mano de los impíos.

5No saben, no entienden, Andan en tinieblas: Vacilan todos los cimientos de la tierra.

6Yo dije: Vosotros sois dioses. E hijos todos vosotros del Altísimo.

7Empero como hombres moriréis. Y caeréis como cualquiera de los tiranos.

8Levántate, oh Dios, juzga la tierra: Porque tú heredarás en todas las gentes.

 
Capítulo 83
 
 
1OH Dios no tengas silencio: No calles, oh Dios, ni te estés quieto.
2Porque he aquí que braman tus enemigos; Y tus aborrecedores han alzado cabeza.

3Sobre tu pueblo han consultado astuta y secretamente, Y han entrado en consejo contra tus escondidos.

4Han dicho: Venid, y cortémoslos de ser pueblo, Y no haya más memoria del nombre de Israel.

5Por esto han conspirado de corazón á una, Contra ti han hecho liga;

6Los pabellones de los Idumeos y de los Ismaelitas, Moab y los Agarenos;

7Gebal, y Ammón, y Amalec; Los Filisteos con los habitadores de Tiro.

8También el Assur se ha juntado con ellos: Son por brazo á los hijos de Lot. (Selah.)

9Hazles como á Madián; Como á Sísara, como á Jabín en el arroyo de Cisón;

10Que perecieron en Endor, Fueron hechos muladar de la tierra.

11Pon á ellos y á sus capitanes como á Oreb y como á Zeeb; Y como á Zeba y como á Zalmunna, á todos sus príncipes;

12Que han dicho: Heredemos para nosotros Las moradas de Dios.

13Dios mío, ponlos como á torbellinos; Como á hojarascas delante del viento.

14Como fuego que quema el monte, Como llama que abrasa las breñas.

15Persíguelos así con tu tempestad, Y asómbralos con tu torbellino.

16Llena sus rostros de vergüenza; Y busquen tu nombre, oh Jehová.

17Sean afrentados y turbados para siempre; Y sean deshonrados, y perezcan.

18Y conozcan que tu nombre es JEHOVA; Tú solo Altísimo sobre toda la tierra.

 
Capítulo 84
 
 
1¡CUAN amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos!
2Codicia y aun ardientemente desea mi alma los atrios de Jehová: Mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo.

3Aun el gorrión halla casa, Y la golondrina nido para sí, donde ponga sus pollos En tus altares, oh Jehová de los ejércitos, Rey mío, y Dios mío.

4Bienaventurados los que habitan en tu casa: Perpetuamente te alabarán (Selah.)

5Bienaventurado el hombre que tiene su fortaleza en ti; En cuyo corazón están tus caminos.

6Atravesando el valle de Baca pónenle por fuente, Cuando la lluvia llena los estanques.

7Irán de fortaleza en fortaleza, Verán á Dios en Sión.

8Jehová Dios de los ejércitos, oye mi oración: Escucha, oh Dios de Jacob (Selah.)

9Mira, oh Dios, escudo nuestro, Y pon los ojos en el rostro de tu ungido.

10Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos: Escogería antes estar á la puerta de la casa de mi Dios, Que habitar en las moradas de maldad.

11Porque sol y escudo es Jehová Dios: Gracia y gloria dará Jehová: No quitará el bien á los que en integridad andan.

12Jehová de los ejércitos, Dichoso el hombre que en ti confía.

 
 
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