Salmos
Capítulo 79-81
 

Capítulo 79

 
 
1OH Dios, vinieron las gentes á tu heredad; El templo de tu santidad han contaminado; Pusieron á Jerusalem en montones.
2Dieron los cuerpos de tus siervos por comida á las aves de los cielos; La carne de tus santos á las bestias de la tierra.

3Derramaron su sangre como agua en los alrededores de Jerusalem; Y no hubo quien los enterrase.

4Somos afrentados de nuestros vecinos, Escarnecidos y burlados de los que están en nuestros alrededores.

5¿Hasta cuándo, oh Jehová? ¿has de estar airado para siempre? ¿Arderá como fuego tu celo?

6Derrama tu ira sobre las gentes que no te conocen, Y sobre los reinos que no invocan tu nombre.

7Porque han consumido á Jacob, Y su morada han asolado.

8No recuerdes contra nosotros las iniquidades antiguas: Anticípennos presto tus misericordias, Porque estamos muy abatidos.

9Ayúdanos, oh Dios, salud nuestra, por la gloria de tu nombre: Y líbranos, y aplácate sobre nuestros pecados por amor de tu nombre.

10Porque dirán las gentes: ¿Dónde está su Dios? Sea notoria en las gentes, delante de nuestros ojos, La venganza de la sangre de tus siervos, que fué derramada.

11Entre ante tu acatamiento el gemido de los presos: Conforme á la grandeza de tu brazo preserva á los sentenciados á muerte.

12Y torna á nuestros vecinos en su seno siete tantos De su infamia, con que te han deshonrado, oh Jehová.

13Y nosotros, pueblo tuyo, y ovejas de tu dehesa, Te alabaremos para siempre: Por generación y generación cantaremos tus alabanzas.

 
Capítulo 80
 
 
1OH Pastor de Israel, escucha: Tú que pastoreas como á ovejas á José, Que estás entre querubines, resplandece.
2Despierta tu valentía delante de Ephraim, y de Benjamín, y de Manasés, Y ven á salvarnos.

3Oh Dios, haznos tornar; Y haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.

4Jehová, Dios de los ejércitos, ¿Hasta cuándo humearás tú contra la oración de tu pueblo?

5Dísteles á comer pan de lágrimas, Y dísteles á beber lágrimas en gran abundancia.

6Pusístenos por contienda á nuestros vecinos: Y nuestros enemigos se burlan entre sí.

7Oh Dios de los ejércitos, haznos tornar; Y haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.

8Hiciste venir una vid de Egipto: Echaste las gentes, y plantástela.

9Limpiaste sitio delante de ella, E hiciste arraigar sus raíces, y llenó la tierra.

10Los montes fueron cubiertos de su sombra; Y sus sarmientos como cedros de Dios.

11Extendió sus vástagos hasta la mar, Y hasta el río sus mugrones.

12¿Por qué aportillaste sus vallados, Y la vendimian todos los que pasan por el camino?

13Estropeóla el puerco montés, Y pacióla la bestia del campo.

14Oh Dios de los ejércitos, vuelve ahora: Mira desde el cielo, y considera, y visita esta viña,

15Y la planta que plantó tu diestra, Y el renuevo que para ti corroboraste.

16Quemada á fuego está, asolada: Perezcan por la reprensión de tu rostro.

17Sea tu mano sobre el varón de tu diestra, Sobre el hijo del hombre que para ti corroboraste.

18Así no nos volveremos de ti: Vida nos darás, é invocaremos tu nombre.

19Oh Jehová, Dios de los ejércitos, haznos tornar; Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.

 
Capítulo 81
 
 
1CANTAD á Dios, fortaleza nuestra: Al Dios de Jacob celebrad con júbilo.
2Tomad la canción, y tañed el adufe, El arpa deliciosa con el salterio.

3Tocad la trompeta en la nueva luna, En el día señalado, en el día de nuestra solemnidad.

4Porque estatuto es de Israel, Ordenanza del Dios de Jacob.

5Por testimonio en José lo ha constituído, Cuando salió por la tierra de Egipto; Donde oí lenguaje que no entendía.

6Aparté su hombro de debajo de la carga; Sus manos se quitaron de vasijas de barro.

7En la calamidad clamaste, y yo te libré: Te respondí en el secreto del trueno; Te probé sobre las aguas de Meriba. (Selah.)

8Oye, pueblo mío y te protestaré. Israel, si me oyeres,

9No habrá en ti dios ajeno, Ni te encorvarás á dios extraño.

10Yo soy Jehová tu Dios, Que te hice subir de la tierra de Egipto: Ensancha tu boca, y henchirla he.

11Mas mi pueblo no oyó mi voz, E Israel no me quiso á mí.

12Dejélos por tanto á la dureza de su corazón: Caminaron en sus consejos.

13¡Oh, si me hubiera oído mi pueblo, Si en mis caminos hubiera Israel andado!

14En una nada habría yo derribado sus enemigos, Y vuelto mi mano sobre sus adversarios.

15Los aborrecedores de Jehová se le hubieran sometido; Y el tiempo de ellos fuera para siempre.

16Y Dios lo hubiera mantenido de grosura de trigo: Y de miel de la piedra te hubiera saciado.

 
 
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