Salmos
Capítulo 70-72
 

Capítulo 70

 
 
1OH Dios, acude á librarme; Apresúrate, oh Dios, á socorrerme.
2Sean avergonzados y confusos Los que buscan mi vida; Sean vueltos atrás y avergonzados Los que mi mal desean.

3Sean vueltos, en pago de su afrenta hecha, Los que dicen: ¡Ah! ¡ah!

4Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan; Y digan siempre los que aman tu salud: Engrandecido sea Dios.

5Yo estoy afligido y menesteroso; Apresúrate á mí, oh Dios: Ayuda mía y mi libertador eres tú; Oh Jehová, no te detengas.

 
Capítulo 71
 
 
1EN ti, oh Jehová, he esperado; No sea yo confuso para siempre.
2Hazme escapar, y líbrame en tu justicia: Inclina tu oído y sálvame.

3Séme por peña de estancia, adonde recurra yo continuamente: Mandado has que yo sea salvo; Porque tú eres mi roca, y mi fortaleza.

4Dios mío, líbrame de la mano del impío, De la mano del perverso y violento.

5Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza: Seguridad mía desde mi juventud.

6Por ti he sido sustentado desde el vientre: De las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacaste: De ti será siempre mi alabanza.

7Como prodigio he sido á muchos; Y tú mi refugio fuerte.

8Sea llena mi boca de tu alabanza, De tu gloria todo el día.

9No me deseches en el tiempo de la vejez; Cuando mi fuerza se acabare, no me desampares.

10Porque mis enemigos han tratado de mí; Y los que acechan mi alma, consultaron juntamente.

11Diciendo: Dios lo ha dejado: Perseguid y tomadle, porque no hay quien le libre.

12Oh Dios, no te alejes de mí: Dios mío, acude presto á mi socorro.

13Sean avergonzados, fallezcan los adversarios de mi alma; Sean cubiertos de vergüenza y de confusión los que mi mal buscan.

14Mas yo siempre esperaré, Y añadiré sobre toda tu alabanza.

15Mi boca publicará tu justicia Y tu salud todo el día, Aunque no sé el número de ellas.

16Vendré á las valentías del Señor Jehová: Haré memoria de sola tu justicia.

17Oh Dios, enseñásteme desde mi mocedad; Y hasta ahora he manifestado tus maravillas.

18Y aun hasta la vejez y las canas; oh Dios, no me desampares, Hasta que denuncie tu brazo á la posteridad, Tus valentías á todos los que han de venir.

19Y tu justicia, oh Dios, hasta lo excelso; Porque has hecho grandes cosas: Oh Dios, ¿quién como tú?

20Tú, que me has hecho ver muchas angustias y males, Volverás á darme vida, Y de nuevo me levantarás de los abismos de la tierra.

21Aumentarás mi grandeza, Y volverás á consolarme.

22Asimismo yo te alabaré con instrumento de salterio, Oh Dios mío: tu verdad cantaré yo á ti en el arpa, Oh Santo de Israel.

23Mis labios cantarán cuando á ti salmeare, Y mi alma, á la cual redimiste.

24Mi lengua hablará también de tu justicia todo el día: Por cuanto fueron avergonzados, porque fueron confusos los que mi mal procuraban.

 
Capítulo 72
 
 
1OH Dios, da tus juicios al rey, Y tu justicia al hijo del rey.
2El juzgará tu pueblo con justicia, Y tus afligidos con juicio.

3Los montes llevarán paz al pueblo, Y los collados justicia.

4Juzgará los afligidos del pueblo, Salvará los hijos del menesteroso, Y quebrantará al violento.

5Temerte han mientras duren el sol Y la luna, por generación de generaciones.

6Descenderá como la lluvia sobre la hierba cortada; Como el rocío que destila sobre la tierra.

7Florecerá en sus día justicia, Y muchedumbre de paz, hasta que no haya luna.

8Y dominará de mar á mar, Y desde el río hasta los cabos de la tierra.

9Delante de él se postrarán los Etiopes; Y sus enemigos lamerán la tierra.

10Los reyes de Tharsis y de las islas traerán presentes: Los reyes de Sheba y de Seba ofrecerán dones.

11Y arrodillarse han á él todos los reyes; Le servirán todas las gentes.

12Porque él librará al menesteroso que clamare, Y al afligido que no tuviere quien le socorra.

13Tendrá misericordia del pobre y del menesteroso, Y salvará las almas de los pobres.

14De engaño y de violencia redimirá sus almas: Y la sangre de ellos será preciosa en sus ojos.

15Y vivirá, y darásele del oro de Seba; Y oraráse por él continuamente; Todo el día se le bendecirá.

16Será echado un puño de grano en tierra, en las cumbres de los montes; Su fruto hará ruido como el Líbano, Y los de la ciudad florecerán como la hierba de la tierra.

17Será su nombre para siempre, Perpetuaráse su nombre mientras el sol dure: Y benditas serán en él todas las gentes: Llamarlo han bienaventurado.

18Bendito Jehová Dios, el Dios de Israel, Que solo hace maravillas.

19Y bendito su nombre glorioso para siempre: Y toda la tierra sea llena de su gloria. Amén y Amén.

20Acábanse las oraciones de David, hijo de Isaí.

 
 
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