Salmos
Capítulo 64-66
 

Capítulo 64

 
 
1ESCUCHA, oh Dios, mi voz en mi oración: Guarda mi vida del miedo del enemigo.
2Escóndeme del secreto consejo de los malignos; De la conspiración de los que obran iniquidad:

3Que amolaron su lengua como cuchillo, Y armaron por su saeta palabra amarga;

4Para asaetear á escondidas al íntegro: De improviso lo asaetean, y no temen.

5Obstinados en su inicuo designio, Tratan de esconder los lazos, Y dicen: ¿Quién los ha de ver?

6Inquieren iniquidades, hacen una investigación exacta; Y el íntimo pensamiento de cada uno de ellos, así como el corazón, es profundo.

7Mas Dios los herirá con saeta; De repente serán sus plagas.

8Y harán caer sobre sí sus mismas lenguas: Se espantarán todos los que los vieren.

9Y temerán todos los hombres, Y anunciarán la obra de Dios, Y entenderán su hecho.

10Alegraráse el justo en Jehová, y confiaráse en él; Y se gloriarán todos los rectos de corazón.

 
Capítulo 65
 
 
1A TI es plácida la alabanza en Sión, oh Dios: Y á ti se pagarán los votos.
2Tú oyes la oración: A ti vendrá toda carne.

3Palabras de iniquidades me sobrepujaron: Mas nuestras rebeliones tú las perdonarás.

4Dichoso el que tú escogieres, é hicieres llegar á ti, Para que habite en tus atrios: Seremos saciados del bien de tu casa, De tu santo templo.

5Con tremendas cosas, en justicia, nos responderás tú, Oh Dios de nuestra salud, Esperanza de todos los términos de la tierra, Y de los más remotos confines de la mar.

6Tú, el que afirma los montes con su potencia, Ceñido de valentía:

7El que amansa el estruendo de los mares, el estruendo de sus ondas, Y el alboroto de las gentes.

8Por tanto los habitadores de los fines de la tierra temen de tus maravillas. Tú haces alegrar las salidas de la mañana y de la tarde.

9Visitas la tierra, y la riegas: En gran manera la enriqueces Con el río de Dios, lleno de aguas: Preparas el grano de ellos, cuando así la dispones.

10Haces se empapen sus surcos, Haces descender sus canales: Ablándasla con lluvias, Bendices sus renuevos.

11Tú coronas el año de tus bienes; Y tus nubes destilan grosura.

12Destilan sobre las estancias del desierto; Y los collados se ciñen de alegría.

13Vístense los llanos de manadas, Y los valles se cubren de grano: Dan voces de júbilo, y aun cantan.

 
Capítulo 66
 
 
1ACLAMAD á Dios con alegría, toda la tierra:
2Cantad la gloria de su nombre: Poned gloria en su alabanza.

3Decid á Dios: ¡Cuán terribles tus obras! Por lo grande de tu fortaleza te mentirán tus enemigos.

4Toda la tierra te adorará, Y cantará á ti; Cantarán á tu nombre. (Selah.)

5Venid, y ved las obras de Dios, Terrible en hechos sobre los hijos de los hombres.

6Volvió la mar en seco; Por el río pasaron á pie; Allí en él nos alegramos.

7El se enseñorea con su fortaleza para siempre: Sus ojos atalayan sobre las gentes: Los rebeldes no serán ensalzados. (Selah.)

8Bendecid, pueblos, á nuestro Dios, Y haced oir la voz de su alabanza.

9El es el que puso nuestra alma en vida, Y no permitió que nuestros pies resbalasen.

10Porque tú nos probaste, oh Dios: Ensayástenos como se afina la plata.

11Nos metiste en la red; Pusiste apretura en nuestros lomos.

12Hombres hiciste subir sobre nuestra cabeza; Entramos en fuego y en aguas, Y sacástenos á hartura.

13Entraré en tu casa con holocaustos: Te pagaré mis votos,

14Que pronunciaron mis labios, Y habló mi boca, cuando angustiado estaba.

15Holocaustos de cebados te ofreceré, Con perfume de carneros: Sacrificaré bueyes y machos cabríos. (Selah.)

16Venid, oid todos los que teméis á Dios, Y contaré lo que ha hecho á mi alma.

17A él clamé con mi boca, Y ensalzado fué con mi lengua.

18Si en mi corazón hubiese yo mirado á la iniquidad, El Señor no me oyera.

19Mas ciertamente me oyó Dios; Antendió á la voz de mi súplica.

20Bendito Dios, Que no echó de sí mi oración, ni de mí su misericordia.

 
 
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