Salmos
Capítulo 34-36
 

Capítulo 34

 
 
1BENDECIRÉ á Jehová en todo tiempo; Su alabanza será siempre en mi boca.
2En Jehová se gloriará mi alma: Oiránlo los mansos, y se alegrarán.

3Engrandeced á Jehová conmigo, Y ensalcemos su nombre á una.

4Busqué á Jehová, y él me oyó, Y libróme de todos mis temores.

5A él miraron y fueron alumbrados: Y sus rostros no se avergonzaron.

6Este pobre clamó, y oyóle Jehová, Y librólo de todas sus angustias.

7El ángel de Jehová acampa en derredor de los que le temen, Y los defiende.

8Gustad, y ved que es bueno Jehová: Dichoso el hombre que confiará en él.

9Temed á Jehová, vosotros sus santos; Porque no hay falta para los que le temen.

10Los leoncillos necesitaron, y tuvieron hambre; Pero los que buscan á Jehová, no tendrán falta de ningún bien.

11Venid, hijos, oidme; El temor de Jehová os enseñaré.

12¿Quién es el hombre que desea vida, Que codicia días para ver bien?

13Guarda tu lengua de mal, Y tus labios de hablar engaño.

14Apártate del mal, y haz el bien; Busca la paz, y síguela.

15Los ojos de Jehová están sobre los justos, Y atentos sus oídos al clamor de ellos.

16La ira de Jehová contra los que mal hacen, Para cortar de la tierra la memoria de ellos.

17Clamaron los justos, y Jehová oyó, Y librólos de todas sus angustias.

18Cercano está Jehová á los quebrantados de corazón; Y salvará á los contritos de espíritu.

19Muchos son los males del justo; Mas de todos ellos lo librará Jehová.

20El guarda todos sus huesos; Ni uno de ellos será quebrantado.

21Matará al malo la maldad; Y los que aborrecen al justo serán asolados.

22Jehová redime el alma de sus siervos; Y no serán asolados cuantos en él confían.

 
Capítulo 35
 
 
1DISPUTA, oh Jehová, con los que contra mí contienden; Pelea con los que me combaten.
2Echa mano al escudo y al pavés, Y levántate en mi ayuda.

3Y saca la lanza, cierra contra mis perseguidores; Di á mi alma: Yo soy tu salud.

4Avergüéncense y confúndanse los que buscan mi alma: Vuelvan atrás, y sean avergonzados los que mi mal intentan.

5Sean como el tamo delante del viento; Y el ángel de Jehová los acose.

6Sea su camino oscuridad y resbaladeros; Y el ángel de Jehová los persiga.

7Porque sin causa escondieron para mí su red en un hoyo; Sin causa hicieron hoyo para mi alma.

8Véngale el quebrantamiento que no sepa, Y su red que escondió lo prenda: Con quebrantamiento en ella caiga.

9Y gócese mi alma en Jehová; Y alégrese en su salud.

10Todos mis huesos dirán: Jehová, ¿quién como tú, Que libras al afligido del más fuerte que él, Y al pobre y menesteroso del que le despoja?

11Levantáronse testigos falsos; Demandáronme lo que no sabía;

12Volviéronme mal por bien, Para abatir á mi alma.

13Mas yo, cuando ellos enfermaron, me vestí de saco; Afligí con ayuno mi alma, Y mi oración se revolvía en mi seno.

14Como por mi compañero, como por mi hermano andaba; Como el que trae luto por madre, enlutado me humillaba.

15Pero ellos se alegraron en mi adversidad, y se juntaron; Juntáronse contra mí gentes despreciables, y yo no lo entendía: Despedazábanme, y no cesaban;

16Con los lisonjeros escarnecedores truhanes, Crujiendo sobre mí sus dientes.

17Señor, ¿hasta cuándo verás esto? Recobra mi alma de sus quebrantamientos, mi única de los leones.

18Te confesaré en grande congregación; Te alabaré entre numeroso pueblo.

19No se alegren de mí mis enemigos injustos: Ni los que me aborrecen sin causa hagan del ojo.

20Porque no hablan paz; Y contra los mansos de la tierra piensan palabras engañosas.

21Y ensancharon sobre mí su boca; Dijeron: ¡Ea, ea, nuestros ojos lo han visto!

22Tú lo has visto, oh Jehová; no calles: Señor, de mí no te alejes.

23Muévete y despierta para mi juicio, Para mi causa, Dios mío y Señor mío.

24Júzgame conforme á tu justicia, Jehová Dios mío; Y no se alegren de mí.

25No digan en su corazón: ¡Ea, alma nuestra! No digan: ¡Hémoslo devorado!

26Avergüencense, y sean confundidos á una los que de mi mal se alegran: Vístanse de vergüenza y de confusión los que se engrandecen contra mí.

27Canten y alégrense los que están á favor de mi justa causa, Y digan siempre: Sea ensalzado Jehová, Que ama la paz de su siervo.

28Y mi lengua hablará de tu justicia, Y de tu loor todo el día.

 
Capítulo 36
 
 
1LA iniquidad del impío me dice al corazón: No hay temor de Dios delante de sus ojos.
2Lisonjéase, por tanto, en sus propios ojos, Hasta que su iniquidad sea hallada aborrecible.

3Las palabras de su boca son iniquidad y fraude; No quiso entender para bien hacer.

4Iniquidad piensa sobre su cama; Está en camino no bueno, El mal no aborrece.

5Jehová, hasta los cielos es tu misericordia; Tu verdad hasta las nubes.

6Tu justicia como los montes de Dios, Tus juicios abismo grande: Oh Jehová, al hombre y al animal conservas.

7¡Cuán ilustre, oh Dios, es tu misericordia! Por eso los hijos de los hombres se amparan bajo la sombra de tus alas.

8Embriagarse han de la grosura de tu casa; Y tú los abrevarás del torrente de tus delicias.

9Porque contigo está el manantial de la vida: En tu luz veremos la luz.

10Extiende tu misericordia á los que te conocen, Y tu justicia á los rectos de corazón.

11No venga contra mí pie de soberbia; Y mano de impíos no me mueva.

12Allí cayeron los obradores de iniquidad; Fueron rempujados, y no pudieron levantarse.

 
 
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