Salmos
Capítulo 16-18
 

Capítulo 16

 
 
1GUARDAME, oh Dios, porque en ti he confiado.
2Dijiste, oh alma mía, á Jehová: Tú eres el Señor: Mi bien á ti no aprovecha;

3Sino á los santos que están en la tierra, Y á los íntegros: toda mi afición en ellos.

4Multiplicaránse los dolores de aquellos que sirven diligentes á otro dios: No ofreceré yo sus libaciones de sangre, Ni en mis labios tomaré sus nombres.

5Jehová es la porción de mi parte y de mi copa; Tú sustentarás mi suerte.

6Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos, Y es hermosa la heredad que me ha tocado.

7Bendeciré á Jehová que me aconseja: Aun en las noches me enseñan mis riñones.

8A Jehová he puesto siempre delante de mí: Porque está á mi diestra no seré conmovido.

9Alegróse por tanto mi corazón, y se gozó mi gloria: También mi carne reposará segura.

10Porque no dejarás mi alma en el sepulcro; Ni permitirás que tu santo vea corrupción.

11Me mostrarás la senda de la vida: Hartura de alegrías hay con tu rostro; Deleites en tu diestra para siempre.

 
Capítulo 17
 
 
1OYE, oh Jehová, justicia; está atento á mi clamor; Escucha mi oración hecha sin labios de engaño.
2De delante de tu rostro salga mi juicio; Vean tus ojos la rectitud.

3Tú has probado mi corazón, hasme visitado de noche; Me has apurado, y nada inicuo hallaste: Heme propuesto que mi boca no ha de propasarse.

4Para las obras humanas, por la palabra de tus labios Yo me he guardado de las vías del destructor.

5Sustenta mis pasos en tus caminos, Porque mis pies no resbalen.

6Yo te he invocado, por cuanto tú me oirás, oh Dios: Inclina á mí tu oído, escucha mi palabra.

7Muestra tus estupendas misericordias, tú que salvas á los que en ti confían. De los que se levantan contra tu diestra.

8Guárdame como lo negro de la niñeta del ojo, Escóndeme con la sombra de tus alas,

9De delante de los malos que me oprimen, De mis enemigos que me cercan por la vida.

10Cerrados están con su grosura; Con su boca hablan soberbiamente.

11Nuestros pasos nos han cercado ahora: Puestos tienen sus ojos para echar nos por tierra.

12Parecen al león que desea hacer presa, Y al leoncillo que está escondido.

13Levántate, oh Jehová; Prevén su encuentro, póstrale: Libra mi alma del malo con tu espada;

14De los hombres con tu mano, oh Jehová, De los hombres de mundo, cuya parte es en esta vida, Y cuyo vientre hinches de tu tesoro: Hartan sus hijos, Y dejan el resto á sus chiquitos.

15Yo en justicia veré tu rostro: Seré saciado cuando despertare á tu semejanza.

 
Capítulo 18
 
 
1AMARTE he, oh Jehová, fortaleza mía.
2Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fuerte mío, en él confiaré; Escudo mío, y el cuerno de mi salud, mi refugio.

3Invocaré á Jehová, digno de ser alabado, Y seré salvo de mis enemigos.

4Cercáronme dolores de muerte, Y torrentes de perversidad me atemorizaron.

5Dolores del sepulcro me rodearon, Previniéronme lazos de muerte.

6En mi angustia invoqué á Jehová, Y clamé á mi Dios: El oyó mi voz desde su templo, Y mi clamor llegó delante de él, á sus oídos.

7Y la tierra fué conmovida y tembló; Y moviéronse los fundamentos de los montes, Y se estremecieron, porque se indignó él.

8Humo subió de su nariz, Y de su boca consumidor fuego; Carbones fueron por él encendidos.

9Y bajó los cielos, y descendió; Y oscuridad debajo de sus pies.

10Y cabalgó sobre un querubín, y voló: Voló sobre las alas del viento.

11Puso tinieblas por escondedero suyo, su pabellón en derredor de sí; Oscuridad de aguas, nubes de los cielos.

12Por el resplandor delante de él, sus nubes pasaron; Granizo y carbones ardientes.

13Y tronó en los cielos Jehová, Y el Altísimo dió su voz; Granizo y carbones de fuego.

14Y envió sus saetas, y desbaratólos; Y echó relámpagos, y los destruyó.

15Y aparecieron las honduras de las aguas, Y descubriéronse los cimientos del mundo, A tu reprensión, oh Jehová, Por el soplo del viento de tu nariz.

16Envió desde lo alto; tomóme, Sácome de las muchas aguas.

17Libróme de mi poderoso enemigo, Y de los que me aborrecían, aunque eran ellos más fuertes que yo.

18Asaltáronme en el día de mi quebranto: Mas Jehová fué mi apoyo.

19Y sacóme á anchura: Libróme, porque se agradó de mí.

20Hame pagado Jehová conforme á mi justicia: Conforme á la limpieza de mis manos me ha vuelto.

21Porque yo he guardado los caminos de Jehová, Y no me aparté impíamente de mi Dios.

22Pues todos sus juicios estuvieron delante de mí, Y no eché de mí sus estatutos.

23Y fuí integro para con él, y cauteléme de mi maldad.

24Pagóme pues Jehová conforme á mi justicia; Conforme á la limpieza de mis manos delante de sus ojos.

25Con el misericordioso te mostrarás misericordioso, Y recto para con el hombre íntegro.

26Limpio te mostrarás para con el limpio, Y severo serás para con el perverso.

27Y tú salvarás al pueblo humilde, Y humillarás los ojos altivos.

28Tú pues alumbrarás mi lámpara: Jehová mi Dios alumbrará mis tinieblas.

29Porque contigo desharé ejércitos; Y con mi Dios asaltaré muros.

30Dios, perfecto su camino: Es acendrada la palabra de Jehová: Escudo es á todos los que en él esperan.

31Porque ¿qué Dios hay fuera de Jehová? ¿Y qué fuerte fuera de nuestro Dios?

32Dios es el que me ciñe de fuerza, E hizo perfecto mi camino;

33Quien pone mis pies como pies de ciervas, E hízome estar sobre mis alturas;

34Quien enseña mis manos para la batalla, Y será quebrado con mis brazos el arco de acero.

35Dísteme asimismo el escudo de tu salud: Y tu diestra me sustentó, Y tu benignidad me ha acrecentado.

36Ensanchaste mis pasos debajo de mí, Y no titubearon mis rodillas.

37Perseguido he mis enemigos, y alcancélos, Y no volví hasta acabarlos.

38Helos herido, y no podrán levantarse: Cayeron debajo de mis pies.

39Pues me ceñiste de fortaleza para la pelea; Has agobiado mis enemigos debajo de mí.

40Y dísteme la cerviz de mis enemigos, Y destruí á los que me aborrecían.

41Clamaron, y no hubo quien salvase: Aun á Jehová, mas no los oyó.

42Y molílos como polvo delante del viento; Esparcílos como lodo de las calles.

43Librásteme de contiendas de pueblo: Pusísteme por cabecera de gentes: Pueblo que yo no conocía, me sirvió.

44Así que hubo oído, me obedeció; Los hijos de extraños me mintieron;

45Los extraños flaquearon, Y tuvieron miedo desde sus encerramientos.

46Viva Jehová, y sea bendita mi roca; Y ensalzado sea el Dios de mi salud:

47El Dios que me da las venganzas, Y sujetó pueblos á mí.

48Mi libertador de mis enemigos: Hicísteme también superior de mis adversarios; Librásteme de varón violento.

49Por tanto yo te confesaré entre las gentes, oh Jehová, Y cantaré á tu nombre.

50El cual engrandece las saludes de su rey, Y hace misericordia á su ungido, A David y á su simiente, para siempre.

 
 
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