Salmos
Capítulo 139-141
 

Capítulo 139

 
 
1OH Jehová, tú me has examinado y conocido.
2Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme, Has entendido desde lejos mis pensamientos.

3Mi senda y mi acostarme has rodeado, Y estás impuesto en todos mis caminos.

4Pues aun no está la palabra en mi lengua, Y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda.

5Detrás y delante me guarneciste, Y sobre mí pusiste tu mano.

6Más maravillosa es la ciencia que mi capacidad; Alta es, no puedo comprenderla.

7¿Adónde me iré de tu espíritu? ¿Y adónde huiré de tu presencia?

8Si subiere á los cielos, allí estás tú: Y si en abismo hiciere mi estrado, he aquí allí tú estás.

9Si tomare las alas del alba, Y habitare en el extremo de la mar,

10Aun allí me guiará tu mano, Y me asirá tu diestra.

11Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; Aun la noche resplandecerá tocante á mí.

12Aun las tinieblas no encubren de ti, Y la noche resplandece como el día: Lo mismo te son las tinieblas que la luz.

13Porque tú poseiste mis riñones; Cubrísteme en el vientre de mi madre.

14Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras: Estoy maravillado, Y mi alma lo conoce mucho.

15No fué encubierto de ti mi cuerpo, Bien que en oculto fuí formado, Y compaginado en lo más bajo de la tierra.

16Mi embrión vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas Que fueron luego formadas, Sin faltar una de ellas.

17Así que ¡cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán multiplicadas son sus cuentas!

18Si los cuento, multiplícanse más que la arena: Despierto, y aun estoy contigo.

19De cierto, oh Dios, matarás al impío; Apartaos pues de mí, hombres sanguinarios.

20Porque blasfemias dicen ellos contra ti: Tus enemigos toman en vano tu nombre

21¿No tengo en odio, oh Jehová, á los que te aborrecen, Y me conmuevo contra tus enemigos?

22Aborrézcolos con perfecto odio; Téngolos por enemigos.

23Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón: Pruébame y reconoce mis pensamientos:

24Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno.

 
Capítulo 140
 
 
1LIBRAME, oh Jehová, de hombre malo: Guárdame de hombre violento;
2Los cuales maquinan males en el corazón, Cada día urden contiendas.

3Aguzaron su lengua como la serpiente; Veneno de áspid hay debajo de sus labios. (Selah.)

4Guárdame, oh Jehová, de manos del impío, Presérvame del hombre injurioso; Que han pensado de trastornar mis pasos.

5Hanme escondido lazo y cuerdas los soberbios; Han tendido red junto á la senda; Me han puesto lazos. (Selah.)

6He dicho á Jehová: Dios mío eres tú; Escucha, oh Jehová, la voz de mis ruegos.

7Jehová Señor, fortaleza de mi salud, Tú pusiste á cubierto mi cabeza el día de las armas.

8No des, oh Jehová, al impío sus deseos; No saques adelante su pensamiento, que no se ensoberbezca. (Selah.)

9En cuanto á los que por todas partes me rodean, La maldad de sus propios labios cubrirá su cabeza.

10Caerán sobre ellos brasas; Dios los hará caer en el fuego, En profundos hoyos de donde no salgan.

11El hombre deslenguado no será firme en la tierra: El mal cazará al hombre injusto para derribarle.

12Yo sé que hará Jehová el juicio del afligido, El juicio de los menesterosos.

13Ciertamente los justos alabarán tu nombre; Los rectos morarán en tu presencia.

 
Capítulo 141
 
 
1JEHOVA, á ti he clamado; apresúrate á mí; Escucha mi voz, cuando te invocare.
2Sea enderezada mi oración delante de ti como un perfume, El don de mis manos como la ofrenda de la tarde.

3Pon, oh Jehová, guarda á mi boca: Guarda la puerta de mis labios.

4No dejes se incline mi corazón á cosa mala, A hacer obras impías Con los que obran iniquidad, Y no coma yo de sus deleites.

5Que el justo me castigue, será un favor, Y que me reprenda será un excelente bálsamo. Que no me herirá la cabeza: Así que aun mi oración tendrán en sus calamidades.

6Serán derribados en lugares peñascosos sus jueces, Y oirán mis palabras, que son suaves.

7Como quien hiende y rompe la tierra, Son esparcidos nuestros huesos á la boca de la sepultura.

8Por tanto á ti, oh Jehová Señor, miran mis ojos: En ti he confiado, no desampares mi alma.

9Guárdame de los lazos que me han tendido, Y de los armadijos de los que obran iniquidad.

10Caigan los impíos á una en sus redes, Mientras yo pasaré adelante.

 
 
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