Salmos
Capítulo 106-108
 

Capítulo 106

 
 
1ALELUYA. Alabad á Jehová, porque es bueno; Porque para siempre es su misericordia.
2¿Quién expresará las valentías de Jehová? ¿Quién contará sus alabanzas?

3Dichosos los que guardan juicio, Los que hacen justicia en todo tiempo.

4Acuérdate de mí, oh Jehová, según tu benevolencia para con tu pueblo: Visítame con tu salud;

5Para que yo vea el bien de tus escogidos, Para que me goce en la alegría de tu gente, Y me gloríe con tu heredad.

6Pecamos con nuestros padres, Hicimos iniquidad, hicimos impiedad.

7Nuestros padres en Egipto no entendieron tus maravillas; No se acordaron de la muchedumbre de tus misericordias; Sino que se rebelaron junto á la mar, en el mar Bermejo.

8Salvólos empero por amor de su nombre, Para hacer notoria su fortaleza.

9Y reprendió al mar Bermejo, y secólo; E hízoles ir por el abismo, como por un desierto.

10Y salvólos de mano del enemigo, Y rescatólos de mano del adversario.

11Y cubrieron las aguas á sus enemigos: No quedó uno de ellos.

12Entonces creyeron á sus palabras, Y cantaron su alabanza.

13Apresuráronse, olvidáronse de sus obras; No esperaron en su consejo.

14Y desearon con ansia en el desierto; Y tentaron á Dios en la soledad.

15Y él les dió lo que pidieron; Mas envió flaqueza en sus almas.

16Tomaron después celo contra Moisés en el campo, Y contra Aarón el santo de Jehová.

17Abrióse la tierra, y tragó á Dathán, Y cubrió la compañía de Abiram.

18Y encendióse el fuego en su junta; La llama quemó los impíos.

19Hicieron becerro en Horeb, Y encorváronse á un vaciadizo.

20Así trocaron su gloria Por la imagen de un buey que come hierba.

21Olvidaron al Dios de su salud, Que había hecho grandezas en Egipto;

22Maravillas en la tierra de Châm, Cosas formidables sobre el mar Bermejo.

23Y trató de destruirlos, A no haberse puesto Moisés su escogido al portillo delante de él, A fin de apartar su ira, para que no los destruyese.

24Empero aborrecieron la tierra deseable: No creyeron á su palabra;

25Antes murmuraron en sus tiendas, Y no oyeron la voz de Jehová.

26Por lo que alzó su mano á ellos, En orden á postrarlos en el desierto,

27Y humillar su simiente entre las gentes, Y esparcirlos por las tierras.

28Allegáronse asimismo á Baalpeor, Y comieron los sacrificios de los muertos.

29Y ensañaron á Dios con sus obras, Y desarrollóse la mortandad en ellos.

30Entonces se levantó Phinees, é hizo juicio; Y se detuvo la plaga.

31Y fuéle contado á justicia De generación en generación para siempre.

32También le irritaron en las aguas de Meriba: E hizo mal á Moisés por causa de ellos;

33Porque hicieron se rebelase su espíritu, Como lo expresó con sus labios.

34No destruyeron los pueblos Que Jehová les dijo;

35Antes se mezclaron con las gentes, Y aprendieron sus obras.

36Y sirvieron á sus ídolos; Los cuales les fueron por ruina.

37Y sacrificaron sus hijos y sus hijas á los demonios;

38Y derramaron la sangre inocente, la sangre de sus hijos y de sus hijas, Que sacrificaron á los ídolos de Canaán: Y la tierra fué contaminada con sangre.

39Contamináronse así con sus obras, Y fornicaron con sus hechos.

40Encendióse por tanto el furor de Jehová sobre su pueblo, Y abominó su heredad:

41Y entrególos en poder de las gentes, Y enseñoreáronse de ellos los que los aborrecían.

42Y sus enemigos los oprimieron, Y fueron quebrantados debajo de su mano.

43Muchas veces los libró; Mas ellos se rebelaron á su consejo, Y fueron humillados por su maldad.

44El con todo, miraba cuando estaban en angustia, Y oía su clamor:

45Y acordábase de su pacto con ellos, Y arrepentíase conforme á la muchedumbre de sus miseraciones.

46Hizo asimismo tuviesen de ellos misericordia todos los que los tenían cautivos.

47Sálvanos, Jehová Dios nuestro, Y júntanos de entre las gentes, Para que loemos tu santo nombre, Para que nos gloriemos en tus alabanzas.

48Bendito Jehová Dios de Israel, Desde el siglo y hasta el siglo: Y diga todo el pueblo, Amén. Aleluya.

 
Capítulo 107
 
 
1ALABAD á Jehová, porque es bueno; Porque para siempre es su misericordia.
2Digan lo los redimidos de Jehová, Los que ha redimido del poder del enemigo,

3Y los ha congregado de las tierras, Del oriente y del occidente, Del aquilón y de la mar.

4Anduvieron perdidos por el desierto, por la soledad sin camino, No hallando ciudad de población.

5Hambrientos y sedientos, Su alma desfallecía en ellos.

6Habiendo empero clamado á Jehová en su angustia, Librólos de sus aflicciones:

7Y dirigiólos por camino derecho, Para que viniesen á ciudad de población.

8Alaben la misericordia de Jehová, Y sus maravillas para con los hijos de los hombres.

9Porque sació al alma menesterosa, Y llenó de bien al alma hambrienta.

10Los que moraban en tinieblas y sombra de muerte, Aprisionados en aflicción y en hierros;

11Por cuanto fueron rebeldes á las palabras de Jehová, Y aborrecieron el consejo del Altísimo.

12Por lo que quebrantó él con trabajo sus corazones, Cayeron y no hubo quien los ayudase;

13Luego que clamaron á Jehová en su angustia, Librólos de sus aflicciones.

14Sacólos de las tinieblas y de la sombra de muerte, Y rompió sus prisiones.

15Alaben la misericordia de Jehová, Y sus maravillas para con los hijos de los hombres.

16Porque quebrantó las puertas de bronce, Y desmenuzó los cerrojos de hierro.

17Los insensatos, á causa del camino de su rebelión Y á causa de sus maldades, fueron afligidos.

18Su alma abominó toda vianda, Y llegaron hasta las puertas de la muerte.

19Mas clamaron á Jehová en su angustia, Y salvólos de sus aflicciones.

20Envió su palabra, y curólos, Y librólos de su ruina.

21Alaben la misericordia de Jehová, Y sus maravillas para con los hijos de los hombres:

22Y sacrifiquen sacrificios de alabanza, Y publiquen sus obras con júbilo.

23Los que descienden á la mar en navíos, Y hacen negocio en las muchas aguas,

24Ellos han visto las obras de Jehová, Y sus maravillas en el profundo.

25El dijo, é hizo saltar el viento de la tempestad, Que levanta sus ondas.

26Suben á los cielos, descienden á los abismos: Sus almas se derriten con el mal.

27Tiemblan, y titubean como borrachos, Y toda su ciencia es perdida.

28Claman empero á Jehová en su angustia, Y líbralos de sus aflicciones.

29Hace parar la tempestad en sosiego, Y se apaciguan sus ondas.

30Alégranse luego porque se reposaron; Y él los guía al puerto que deseaban.

31Alaben la misericordia de Jehová, Y sus maravillas para con los hijos de los hombres.

32Y ensálcenlo en la congregación del pueblo; Y en consistorio de ancianos lo alaben.

33El vuelve los ríos en desierto, Y los manantiales de las aguas en secadales;

34La tierra fructífera en salados, Por la maldad de los que la habitan.

35Vuelve el desierto en estanques de aguas, Y la tierra seca en manantiales.

36Y allí aposenta á los hambrientos, Y disponen ciudad para habitación;

37Y siembran campos, y plantan viñas, Y rinden crecido fruto.

38Y los bendice, y se multiplican en gran manera; Y no disminuye sus bestias.

39Y luego son menoscabados y abatidos A causa de tiranía, de males y congojas.

40El derrama menosprecio sobre los príncipes, Y les hace andar errados, vagabundos, sin camino:

41Y levanta al pobre de la miseria, Y hace multiplicar las familias como rebaños de ovejas.

42Vean los rectos, y alégrense; Y toda maldad cierre su boca.

43¿Quién es sabio y guardará estas cosas, Y entenderá las misericordias de Jehová?

 
Capítulo 108
 
 
1MI corazón está dispuesto, oh Dios; Cantaré y salmearé todavía en mi gloria.
2Despiértate, salterio y arpa: Despertaré al alba.

3Te alabaré, oh Jehová, entre los pueblos; A ti cantaré salmos entre las naciones.

4Porque grande más que los cielos es tu misericordia, Y hasta los cielos tu verdad.

5Ensálzate, oh Dios, sobre los cielos; Y sobre toda la tierra tu gloria.

6Para que sean librados tus amados, Salva con tu diestra y respóndeme.

7Dios habló por su santuario: alegraréme, Repartiré á Sichêm, y mediré el valle de Succoth.

8Mío es Galaad, mío es Manasés; Y Eprhaim es la fortaleza de mi cabeza; Judá es mi legislador;

9Moab, la vasija de mi lavatorio: Sobre Edom echaré mi calzado; Regocijaréme sobre Palestina.

10¿Quién me guiará á la ciudad fortalecida? ¿Quién me guiará hasta Idumea?

11Ciertamente tú, oh Dios, que nos habías desechado; Y no salías, oh Dios, con nuestros ejércitos.

12Danos socorro en la angustia: Porque mentirosa es la salud del hombre.

13En Dios haremos proezas; Y él hollará nuestros enemigos.

 
 
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