Proverbios
Capítulo 19-21
 

Capítulo 19

 
 
1MEJOR es el pobre que camina en su sencillez, Que el de perversos labios y fatuo.
2El alma sin ciencia no es buena; Y el presuroso de pies peca.

3La insensatez del hombre tuerce su camino; Y contra Jehová se aira su corazón.

4Las riquezas allegan muchos amigos: Mas el pobre, de su amigo es apartado.

5El testigo falso no quedará sin castigo; Y el que habla mentiras no escapará.

6Muchos rogarán al príncipe: Mas cada uno es amigo del hombre que da.

7Todos los hermanos del pobre le aborrecen: ¡Cuánto más sus amigos se alejarán de él! Buscará la palabra y no la hallará.

8El que posee entendimiento, ama su alma: El que guarda la inteligencia, hallará el bien.

9El testigo falso no quedará sin castigo; Y el que habla mentiras, perecerá.

10No conviene al necio el deleite: ¡Cuánto menos al siervo ser señor de los príncipes!

11La cordura del hombre detiene su furor; Y su honra es disimular la ofensa.

12Como el bramido del cachorro de león es la ira del rey; Y su favor como el rocío sobre la hierba.

13Dolor es para su padre el hijo necio; Y gotera continua las contiendas de la mujer.

14La casa y las riquezas herencia son de los padres: Mas de Jehová la mujer prudente.

15La pereza hace caer en sueño; Y el alma negligente hambreará.

16El que guarda el mandamiento, guarda su alma: Mas el que menospreciare sus caminos, morirá.

17A Jehová empresta el que da al pobre, Y él le dará su paga.

18Castiga á tu hijo en tanto que hay esperanza; Mas no se excite tu alma para destruirlo.

19El de grande ira llevará la pena: Y si usa de violencias, añadirá nuevos males.

20Escucha el consejo, y recibe la corrección, Para que seas sabio en tu vejez.

21Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre; Mas el consejo de Jehová permanecerá.

22Contentamiento es á los hombres hacer misericordia: Pero mejor es el pobre que el mentiroso.

23El temor de Jehová es para vida; Y con él vivirá el hombre, lleno de reposo; No será visitado de mal.

24El perezoso esconde su mano en el seno: Aun á su boca no la llevará.

25Hiere al escarnecedor, y el simple se hará avisado; Y corrigiendo al entendido, entenderá ciencia.

26El que roba á su padre y ahuyenta á su madre, Hijo es avergonzador y deshonrador.

27Cesa, hijo mío, de oir la enseñanza Que induce á divagar de las razones de sabiduría.

28El testigo perverso se burlará del juicio; Y la boca de los impíos encubrirá la iniquidad.

29Aparejados están juicios para los escarnecedores, Y azotes para los cuerpos de los insensatos.

 
Capítulo 20
 
 
1EL vino es escarnecedor, la cerveza alborotadora; Y cualquiera que por ello errare, no será sabio.
2Como bramido de cachorro de león es el terror del rey: El que lo hace enfurecerse, peca contra su alma.

3Honra es del hombre dejarse de contienda: Mas todo insensato se envolverá en ella.

4El perezoso no ara á causa del invierno; Pedirá pues en la siega, y no hallará.

5Como aguas profundas es el consejo en el corazón del hombre: Mas el hombre entendido lo alcanzará.

6Muchos hombres publican cada uno su liberalidad: Mas hombre de verdad, ¿quién lo hallará?

7El justo que camina en su integridad, Bienaventurados serán sus hijos después de él.

8El rey que se sienta en el trono de juicio, Con su mirar disipa todo mal.

9¿Quién podrá decir: Yo he limpiado mi corazón, Limpio estoy de mi pecado?

10Doble pesa y doble medida, Abominación son á Jehová ambas cosas.

11Aun el muchacho es conocido por sus hechos, Si su obra fuere limpia y recta.

12El oído que oye, y el ojo que ve, Ambas cosas ha igualmente hecho Jehová.

13No ames el sueño, porque no te empobrezcas; Abre tus ojos, y te hartarás de pan.

14El que compra dice: Malo es, malo es: Mas en apartándose, se alaba.

15Hay oro y multitud de piedras preciosas: Mas los labios sabios son vaso precioso.

16Quítale su ropa al que salió por fiador del extraño; Y tómale prenda al que fía la extraña.

17Sabroso es al hombre el pan de mentira; Mas después su boca será llena de cascajo.

18Los pensamientos con el consejo se ordenan: Y con industria se hace la guerra.

19El que descubre el secreto, en chismes anda: No te entrometas, pues, con el que lisonjea con sus labios.

20El que maldice á su padre ó á su madre, Su lámpara será apagada en oscuridad tenebrosa.

21La herencia adquirida de priesa al principio, Aun su postrimería no será bendita.

22No digas, yo me vengaré; Espera á Jehová, y él te salvará.

23Abominación son á Jehová las pesas dobles; Y el peso falso no es bueno.

24De Jehová son los pasos del hombre: ¿Cómo pues entenderá el hombre su camino?

25Lazo es al hombre el devorar lo santo, Y andar pesquisando después de los votos.

26El rey sabio esparce los impíos. Y sobre ellos hace tornar la rueda.

27Candela de Jehová es el alma del hombre, Que escudriña lo secreto del vientre.

28Misericordia y verdad guardan al rey; Y con clemencia sustenta su trono.

29La gloria de los jóvenes es su fortaleza, Y la hermosura de los viejos la vejez.

30Las señales de las heridas son medicina para lo malo: Y las llagas llegan á lo más secreto del vientre.

 
Capítulo 21
 
 
1COMO los repartimientos de las aguas, así está el corazón del rey en la mano de Jehová: A todo lo que quiere lo inclina.
2Todo camino del hombre es recto en su opinión: Mas Jehová pesa los corazones.

3Hacer justicia y juicio es á Jehová Más agradable que sacrificio.

4Altivez de ojos, y orgullo de corazón, Y el brillo de los impíos, son pecado.

5Los pensamientos del solícito ciertamente van á abundancia; Mas todo presuroso, indefectiblemente á pobreza.

6Allegar tesoros con lengua de mentira, Es vanidad desatentada de aquellos que buscan la muerte.

7La rapiña de los impíos los destruirá; Por cuanto no quisieron hacer juicio.

8El camino del hombre perverso es torcido y extraño: Mas la obra del limpio es recta.

9Mejor es vivir en un rincón de zaquizamí. Que con la mujer rencillosa en espaciosa casa.

10El alma del impío desea mal: Su prójimo no le parece bien.

11Cuando el escarnecedor es castigado, el simple se hace sabio; Y cuando se amonestare al sabio, aprenderá ciencia.

12Considera el justo la casa del impío: Cómo los impíos son trastornados por el mal.

13El que cierra su oído al clamor del pobre, También él clamará, y no será oído.

14El presente en secreto amansa el furor, Y el don en el seno, la fuerte ira.

15Alegría es al justo hacer juicio; Mas quebrantamiento á los que hacen iniquidad.

16El hombre que se extravía del camino de la sabiduría, Vendrá á parar en la compañía de los muertos.

17Hombre necesitado será el que ama el deleite: Y el que ama el vino y ungüentos no enriquecerá.

18El rescate del justo es el impío, Y por los rectos el prevaricador.

19Mejor es morar en tierra del desierto, Que con la mujer rencillosa é iracunda.

20Tesoro codiciable y pingüe hay en la casa del sabio; Mas el hombre insensato lo disipará.

21El que sigue la justicia y la misericordia, Hallará la vida, la justicia, y la honra.

22La ciudad de los fuertes tomó el sabio, Y derribó la fuerza en que ella confiaba.

23El que guarda su boca y su lengua, Su alma guarda de angustias.

24Soberbio y presuntuoso escarnecedor es el nombre Del que obra con orgullosa saña.

25El deseo del perezoso le mata, Porque sus manos no quieren trabajar.

26Hay quien todo el día codicia: Mas el justo da, y no desperdicia.

27El sacrificio de los impíos es abominación: ¡Cuánto más ofreciéndolo con maldad!

28El testigo mentiroso perecerá: Mas el hombre que oye, permanecerá en su dicho.

29El hombre impío afirma rostro: Mas el recto ordena sus caminos.

30No hay sabiduría, ni inteligencia, Ni consejo, contra Jehová.

31El caballo se apareja para el día de la batalla: Mas de Jehová es el salvar.

 
 
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