Lucas
Capítulo 1-3
 

Capítulo 1

 
 
1HABIENDO muchos tentado á poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas,
2Como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron por sus ojos, y fueron ministros de la palabra;

3Me ha parecido también á mí, después de haber entendido todas las cosas desde el principio con diligencia, escribírtelas por orden, oh muy buen Teófilo,

4Para que conozcas la verdad de las cosas en las cuales has sido enseñado.

5HUBO en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, de la suerte de Abías; y su mujer, de las hijas de Aarón, llamada Elisabet.

6Y eran ambos justos delante de Dios, andando sin reprensión en todos los mandamientos y estatutos del Señor.

7Y no tenían hijo, porque Elisabet era estéril, y ambos eran avanzados en días.

8Y aconteció que ejerciendo Zacarías el sacerdocio delante de Dios por el orden de su vez,

9Conforme á la costumbre del sacerdocio, salió en suerte á poner el incienso, entrando en el templo del Señor.

10Y toda la multitud del pueblo estaba fuera orando á la hora del incienso.

11Y se le apareció el ángel del Señor puesto en pie á la derecha del altar del incienso.

12Y se turbó Zacarías viéndole, y cayó temor sobre él.

13Mas el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te parirá un hijo, y llamarás su nombre Juan.

14Y tendrás gozo y alegría, y muchos se gozarán de su nacimiento.

15Porque será grande delante de Dios, y no beberá vino ni sidra; y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el seno de su madre.

16Y á muchos de los hijos de Israel convertirá al Señor Dios de ellos.

17Porque él irá delante de él con el espíritu y virtud de Elías, para convertir los corazones de los padres á los hijos, y los rebeldes á la prudencia de los justos, para aparejar al Señor un pueblo apercibido.

18Y dijo Zacarías al ángel: ¿En qué conoceré esto? porque yo soy viejo, y mi mujer avanzada en días.

19Y respondiendo el ángel le dijo: Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios; y soy enviado á hablarte, y á darte estas buenas nuevas.

20Y he aquí estarás mudo y no podrás hablar, hasta el día que esto sea hecho, por cuanto no creíste á mis palabras, las cuales se cumplirán á su tiempo.

21Y el pueblo estaba esperando á Zacarías, y se maravillaban de que él se detuviese en el templo.

22Y saliendo, no les podía hablar: y entendieron que había visto visión en el templo: y él les hablaba por señas, y quedó mudo.

23Y fué, que cumplidos los días de su oficio, se vino á su casa.

24Y después de aquellos días concibió su mujer Elisabet, y se encubrió por cinco meses, diciendo:

25Porque el Señor me ha hecho así en los días en que miró para quitar mi afrenta entre los hombres.

26Y al sexto mes, el ángel Gabriel fué enviado de Dios á una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,

27A una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David: y el nombre de la virgen era María.

28Y entrando el ángel á donde estaba, dijo, ¡Salve, muy favorecida! el Señor es contigo: bendita tú entre las mujeres.

29Mas ella, cuando le vió, se turbó de sus palabras, y pensaba qué salutación fuese ésta.

30Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia cerca de Dios.

31Y he aquí, concebirás en tu seno, y parirás un hijo, y llamarás su nombre JESUS.

32Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo: y le dará el Señor Dios el trono de David su padre:

33Y reinará en la casa de Jacob por siempre; y de su reino no habrá fin.

34Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? porque no conozco varón.

35Y respondiendo el ángel le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la virtud del Altísimo te hará sombra; por lo cual también lo Santo que nacerá, será llamado Hijo de Dios.

36Y he aquí, Elisabet tu parienta, también ella ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes á ella que es llamada la estéril:

37Porque ninguna cosa es imposible para Dios.

38Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase á mí conforme á tu palabra. Y el ángel partió de ella.

39En aquellos días levantándose María, fué á la montaña con priesa, á una ciudad de Judá;

40Y entró en casa de Zacarías, y saludó á Elisabet.

41Y aconteció, que como oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fué llena del Espíritu Santo,

42Y exclamó á gran voz, y dijo. Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre.

43¿Y de dónde esto á mí, que la madre de mi Señor venga á mí?

44Porque he aquí, como llegó la voz de tu salutación á mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre.

45Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirán las cosas que le fueron dichas de parte del Señor.

46Entonces María dijo: engrandece mi alma al Señor;

47Y mi espíritu se alegró en Dios mi Salvador,

48Porque ha mirado á la bajeza de su criada; Porque he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.

49Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Y santo es su nombre.

50Y su misericordia de generación á generación A los que le temen.

51Hizo valentía con su brazo: Esparció los soberbios del pensamiento de su corazón.

52Quitó los poderosos de los tronos, Y levantó á los humildes.

53A los hambrientos hinchió de bienes; Y á los ricos envió vacíos.

54Recibió á Israel su siervo, Acordandose de la misericordia.

55Como habló á nuestros padres A Abraham y á su simiente para siempre.

56Y se quedó María con ella como tres meses: después se volvió á su casa.

57Y á Elisabet se le cumplió el tiempo de parir, y parió un hijo.

58Y oyeron los vecinos y los parientes que Dios había hecho con ella grande misericordia, y se alegraron con ella.

59Y aconteció, que al octavo día vinieron para circuncidar al niño; y le llamaban del nombre de su padre, Zacarías.

60Y respondiendo su madre, dijo: No; sino Juan será llamado.

61Y le dijeron: ¿Por qué? nadie hay en tu parentela que se llame de este nombre.

62Y hablaron por señas á su padre, cómo le quería llamar.

63Y demandando la tablilla, escribió, diciendo: Juan es su nombre. Y todos se maravillaron.

64Y luego fué abierta su boca y su lengua, y habló bendiciendo á Dios.

65Y fué un temor sobre todos los vecinos de ellos; y en todas las montañas de Judea fueron divulgadas todas estas cosas.

66Y todos los que las oían, las conservaban en su corazón, diciendo: ¿Quién será este niño? Y la mano del Señor estaba con él.

67Y Zacarías su padre fué lleno de Espíritu Santo, y profetizó, diciendo:

68Bendito el Señor Dios de Israel, Que ha visitado y hecho redención á su pueblo,

69Y nos alzó un cuerno de salvación En la casa de David su siervo,

70Como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio:

71Salvación de nuestros enemigos, y de mano de todos los que nos aborrecieron;

72Para hacer misericordia con nuestros padres, Y acordándose de su santo pacto;

73Del juramento que juró á Abraham nuestro padre, Que nos había de dar,

74Que sin temor librados de nuestros enemigos, Le serviríamos

75En santidad y en justicia delante de él, todos los días nuestros.

76Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; Porque irás ante la faz del Señor, para aparejar sus caminos;

77Dando conocimiento de salud á su pueblo, Para remisión de sus pecados,

78Por las entrañas de misericordia de nuestro Dios, Con que nos visitó de lo alto el Oriente,

79Para dar luz á los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte; Para encaminar nuestros pies por camino de paz.

80Y el niño crecía, y se fortalecía en espíritu: y estuvo en los desiertos hasta el día que se mostró á Israel.

 
Capítulo 2
 
 
1Y ACONTECIO en aquellos días que salió edicto de parte de Augusto César, que toda la tierra fuese empadronada.
2Este empadronamiento primero fué hecho siendo Cirenio gobernador de la Siria.

3E iban todos para ser empadronados, cada uno á su ciudad.

4Y subió José de Galilea, de la ciudad de Nazaret, á Judea, á la ciudad de David, que se llama Bethlehem, por cuanto era de la casa y familia de David;

5Para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta.

6Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días en que ella había de parir.

7Y parió á su hijo primogénito, y le envolvió en pañales, y acostóle en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.

8Y había pastores en la misma tierra, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su ganado.

9Y he aquí el ángel del Señor vino sobre ellos, y la claridad de Dios los cercó de resplandor; y tuvieron gran temor.

10Mas el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo:

11Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.

12Y esto os será por señal: hallaréis al niño envuelto en pañales, echado en un pesebre.

13Y repentinamente fué con el ángel una multitud de los ejércitos celestiales, que alababan á Dios, y decían:

14Gloria en las alturas á Dios, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres.

15Y aconteció que como los ángeles se fueron de ellos al cielo, los pastores dijeron los unos á los otros: Pasemos pues hasta Bethlehem, y veamos esto que ha sucedido, que el Señor nos ha manifestado.

16Y vinieron apriesa, y hallaron á María, y á José, y al niño acostado en el pesebre.

17Y viéndolo, hicieron notorio lo que les había sido dicho del niño.

18Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decían.

19Mas María guardaba todas estas cosas, confiriéndolas en su corazón.

20Y se volvieron los pastores glorificando y alabando á Dios de todas las cosas que habían oído y visto, como les había sido dicho.

21Y pasados los ocho días para circuncidar al niño, llamaron su nombre JESUS; el cual le fué puesto por el ángel antes que él fuese concebido en el vientre.

22Y como se cumplieron los días de la purificación de ella, conforme á la ley de Moisés, le trajeron á Jerusalem para presentarle al Señor,

23(Como está escrito en la ley del Señor: Todo varón que abriere la matriz, será llamado santo al Señor),

24Y para dar la ofrenda, conforme á lo que está dicho en la ley del Señor: un par de tórtolas, ó dos palominos.

25Y he aquí, había un hombre en Jerusalem, llamado Simeón, y este hombre, justo y pío, esperaba la consolación de Israel: y el Espíritu Santo era sobre él.

26Y había recibido respuesta del Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Cristo del Señor.

27Y vino por Espíritu al templo. Y cuando metieron al niño Jesús sus padres en el templo, para hacer por él conforme á la costumbre de la ley.

28Entonces él le tomó en sus brazos, y bendijo á Dios, y dijo:

29Ahora despides, Señor, á tu siervo, Conforme á tu palabra, en paz;

30Porque han visto mis ojos tu salvación,

31La cual has aparejado en presencia de todos los pueblos;

32Luz para ser revelada á los Gentiles, Y la gloria de tu pueblo Israel.

33Y José y su madre estaban maravillados de las cosas que se decían de él.

34Y los bendijo Simeón, y dijo á su madre María: He aquí, éste es puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel; y para señal á la que será contradicho;

35Y una espada traspasará tu alma de ti misma, para que sean manifestados los pensamientos de muchos corazones.

36Estaba también allí Ana, profetisa, hija de Phanuel, de la tribu de Aser; la cual había venido en grande edad, y había vivido con su marido siete años desde su virginidad;

37Y era viuda de hasta ochenta y cuatro años, que no se apartaba del templo, sirviendo de noche y de día con ayunos y oraciones.

38Y ésta, sobreviniendo en la misma hora, juntamente confesaba al Señor, y hablaba de él á todos los que esperaban la redención en Jerusalem.

39Mas como cumplieron todas las cosas según la ley del Señor, se volvieron á Galilea, á su ciudad de Nazaret.

40Y el niño crecía, y fortalecíase, y se henchía de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él.

41E iban sus padres todos los años á Jerusalem en la fiesta de la Pascua.

42Y cuando fué de doce años, subieron ellos á Jerusalem conforme á la costumbre del día de la fiesta.

43Y acabados los días, volviendo ellos, se quedó el niño Jesús en Jerusalem, sin saberlo José y su madre.

44Y pensando que estaba en la compañía, anduvieron camino de un día; y le buscaban entre los parientes y entre los conocidos:

45Mas como no le hallasen, volvieron á Jerusalem buscándole.

46Y aconteció, que tres días después le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores, oyéndoles y preguntándoles.

47Y todos los que le oían, se pasmaban de su entendimiento y de sus respuestas.

48Y cuando le vieron, se maravillaron; y díjole su madre: Hijo, ¿por qué nos has hecho así? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con dolor.

49Entonces él les dice: ¿Qué hay? ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me conviene estar?

50Mas ellos no entendieron las palabras que les habló.

51Y descendió con ellos, y vino á Nazaret, y estaba sujeto á ellos. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón.

52Y Jesús crecía en sabiduría, y en edad, y en gracia para con Dios y los hombres.

 
Capítulo 3
 
 
1Y EN el año quince del imperio de Tiberio César, siendo gobernador de Judea Poncio Pilato, y Herodes tetrarca de Galilea, y su hermano Felipe tetrarca de Iturea y de la provincia de Traconite, y Lisanias tetrarca de Abilinia,
2Siendo sumos sacerdotes Anás y Caifás, vino palabra del Señor sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto.

3Y él vino por toda la tierra al rededor del Jordán predicando el bautismo del arrepentimiento para la remisión de pecados;

4Como está escrito en el libro de las palabras del profeta Isaías que dice: Voz del que clama en el desierto: Aparejad el camino del Señor, Haced derechas sus sendas.

5Todo valle se henchirá, Y bajaráse todo monte y collado; Y los caminos torcidos serán enderezados, Y los caminos ásperos allanados;

6Y verá toda carne la salvación de Dios.

7Y decía á las gentes que salían para ser bautizadas de él: ¡Oh generación de víboras, quién os enseñó á huir de la ira que vendrá?

8Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no comencéis á decir en vosotros mismos: Tenemos á Abraham por padre: porque os digo que puede Dios, aun de estas piedras, levantar hijos á Abraham.

9Y ya también el hacha está puesta á la raíz de los árboles: todo árbol pues que no hace buen fruto, es cortado, y echado en el fuego.

10Y las gentes le preguntaban, diciendo: ¿Pues qué haremos?

11Y respondiendo, les dijo: El que tiene dos túnicas, dé al que no tiene; y el que tiene qué comer, haga lo mismo.

12Y vinieron también publicanos para ser bautizados, y le dijeron: Maestro, ¿qué haremos?

13Y él les dijo: No exijáis más de lo que os está ordenado.

14Y le preguntaron también los soldados, diciendo: Y nosotros, ¿qué haremos? Y les dice: No hagáis extorsión á nadie, ni calumniéis; y contentaos con vuestras pagas.

15Y estando el pueblo esperando, y pensando todos de Juan en sus corazones, si él fuese el Cristo,

16Respondió Juan, diciendo á todos: Yo, á la verdad, os bautizo en agua; mas viene quien es más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de sus zapatos: él os bautizará en Espíritu Santo y fuego;

17Cuyo bieldo está en su mano, y limpiará su era, y juntará el trigo en su alfolí, y la paja quemará en fuego que nunca se apagará.

18Y amonestando, otras muchas cosas también anunciaba al pueblo.

19Entonces Herodes el tetrarca, siendo reprendido por él á causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano, y de todas las maldades que había hecho Herodes,

20Añadió también esto sobre todo, que encerró á Juan en la cárcel.

21Y aconteció que, como todo el pueblo se bautizaba, también Jesús fué bautizado; y orando, el cielo se abrió,

22Y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma, y fué hecha una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado, en ti me he complacido.

23Y el mismo Jesús comenzaba á ser como de treinta años, hijo de José, como se creía; que fué hijo de Elí,

24Que fué de Mathat, que fué de Leví, que fué Melchî, que fué de Janna, que fué de José,

25Que fué de Mattathías, que fué de Amós, que fué de Nahum, que fué de Esli,

26Que fué de Naggai, que fué de Maat, que fué de Matthathías, que fué de Semei, que fué de José, que fué de Judá,

27Que fué de Joanna, que fué de Rhesa, que fué de Zorobabel, que fué de Salathiel,

28Que fué de Neri, que fué de Melchî, que fué de Abdi, que fué de Cosam, que fué de Elmodam, que fué de Er,

29Que fué de Josué, que fué de Eliezer, que fué de Joreim, que fué de Mathat,

30Que fué de Leví, que fué de Simeón, que fué de Judá, que fué de José, que fué de Jonán, que fué de Eliachîm,

31Que fué de Melea, que fué de Mainán, que fué de Mattatha, que fué de Nathán,

32Que fué de David, que fué de Jessé, que fué de Obed, que fué de Booz, que fué de Salmón, que fué de Naassón,

33Que fué de Aminadab, que fué de Aram, que fué de Esrom, que fué de Phares,

34Que fué de Judá, que fué de Jacob, que fué de Isaac, que fué de Abraham, que fué de Thara, que fué de Nachôr,

35Que fué de Saruch, que fué de Ragau, que fué de Phalec, que fué de Heber,

36Que fué de Sala, que fué de Cainán, que fué de Arphaxad, que fué de Sem, que fué de Noé, que fué de Lamech,

37Que fué de Mathusala, que fué de Enoch, que fué de Jared, que fué de Maleleel,

38Que fué de Cainán, que fué de Enós, que fué de Seth, que fué de Adam, que fué de Dios.

 
 
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