Job
Capítulo 35-37
 

Capítulo 35

 
 
1Y PROCEDIENDO Eliú en su razonamiento, dijo:
2¿Piensas ser conforme á derecho Esto que dijiste: Más justo soy yo que Dios?

3Porque dijiste: ¿Qué ventaja sacarás tú de ello? ¿O qué provecho tendré de mi pecado?

4Yo te responderé razones, Y á tus compañeros contigo.

5Mira á los cielos, y ve, Y considera que las nubes son más altas que tú.

6Si pecares, ¿qué habrás hecho contra él? Y si tus rebeliones se multiplicaren, ¿qué le harás tú?

7Si fueres justo, ¿qué le darás á el? ¿O qué recibirá de tu mano?

8Al hombre como tú dañará tu impiedad, Y al hijo del hombre aprovechará tu justicia.

9A causa de la multitud de las violencias clamarán, Y se lamentarán por el poderío de los grandes.

10Y ninguno dice: ¿Dónde está Dios mi Hacedor, Que da canciones en la noche,

11Que nos enseña más que á las bestias de la tierra, Y nos hace sabios más que las aves del cielo?

12Allí clamarán, y él no oirá, Por la soberbia de los malos.

13Ciertamente Dios no oirá la vanidad, Ni la mirará el Omnipotente.

14Aunque más digas, No lo mirará; Haz juicio delante de él, y en él espera.

15Mas ahora, porque en su ira no visita, Ni conoce con rigor,

16(35-15) Por eso Job abrió su boca vanamente, Y multiplica palabras sin sabiduría.

 
Capítulo 36
 
 
1Y AñADIO Eliú, y dijo:
2Espérame un poco, y enseñarte he; Porque todavía tengo razones en orden á Dios.

3Tomaré mi noticia de lejos, Y atribuiré justicia á mi Hacedor.

4Porque de cierto no son mentira mis palabras; Contigo está el que es íntegro en sus conceptos.

5He aquí que Dios es grande, mas no desestima á nadie; Es poderoso en fuerza de sabiduría.

6No otorgará vida al impío, Y á los afligidos dará su derecho.

7No quitará sus ojos del justo; Antes bien con los reyes los pondrá en solio para siempre, Y serán ensalzados.

8Y si estuvieren prendidos en grillos, Y aprisionados en las cuerdas de aflicción,

9El les dará á conocer la obra de ellos, Y que prevalecieron sus rebeliones.

10Despierta además el oído de ellos para la corrección, Y díce les que se conviertan de la iniquidad.

11Si oyeren, y le sirvieren, Acabarán sus días en bien, y sus años en deleites.

12Mas si no oyeren, serán pasados á cuchillo, Y perecerán sin sabiduría.

13Empero los hipócritas de corazón lo irritarán más, Y no clamarán cuando él los atare.

14Fallecerá el alma de ellos en su mocedad, Y su vida entre los sodomitas.

15Al pobre librará de su pobreza, Y en la aflicción despertará su oído.

16Asimismo te apartaría de la boca de la angustia A lugar espacioso, libre de todo apuro; Y te asentará mesa llena de grosura.

17Mas tú has llenado el juicio del impío, En vez de sustentar el juicio y la justicia.

18Por lo cual teme que en su ira no te quite con golpe, El cual no puedas apartar de ti con gran rescate.

19¿Hará él estima de tus riquezas, ni del oro, Ni de todas las fuerzas del poder?

20No anheles la noche, En que desaparecen los pueblos de su lugar.

21Guárdate, no tornes á la iniquidad; Pues ésta escogiste más bien que la aflicción.

22He aquí que Dios es excelso con su potencia; ¿Qué enseñador semejante á él?

23¿Quién le ha prescrito su camino? ¿Y quién le dirá: Iniquidad has hecho?

24Acuérdate de engrandecer su obra, La cual contemplan los hombres.

25Los hombres todos la ven; Mírala el hombre de lejos.

26He aquí, Dios es grande, y nosotros no le conocemos; Ni se puede rastrear el número de sus años.

27El reduce las gotas de las aguas, Al derramarse la lluvia según el vapor;

28Las cuales destilan las nubes, Goteando en abundancia sobre los hombres.

29¿Quién podrá tampoco comprender la extensión de las nubes, Y el sonido estrepitoso de su pabellón?

30He aquí que sobre él extiende su luz, Y cobija con ella las raíces de la mar.

31Bien que por esos medios castiga á los pueblos, A la multitud da comida.

32Con las nubes encubre la luz, Y mándale no brillar, interponiendo aquéllas.

33Tocante á ella anunciará el trueno, su compañero, Que hay acumulación de ira sobre el que se eleva.

 
Capítulo 37
 
 
1A ESTO también se espanta mi corazón, Y salta de su lugar.
2Oid atentamente su voz terrible, y el sonido que sale de su boca.

3Debajo de todos los cielos lo dirige, Y su luz hasta los fines de la tierra.

4Después de ella bramará el sonido, Tronará él con la voz de su magnificencia; Y aunque sea oída su voz, no los detiene.

5Tronará Dios maravillosamente con su voz; El hace grandes cosas, que nosotros no entendemos.

6Porque á la nieve dice: Desciende á la tierra; También á la llovizna, Y á los aguaceros de su fortaleza.

7Así hace retirarse á todo hombre, Para que los hombres todos reconozcan su obra.

8La bestia se entrará en su escondrijo, Y estaráse en sus moradas.

9Del mediodía viene el torbellino, Y el frío de los vientos del norte.

10Por el soplo de Dios se da el hielo, Y las anchas aguas son constreñidas.

11Regando también llega á disipar la densa nube, Y con su luz esparce la niebla.

12Asimismo por sus designios se revuelven las nubes en derredor, Para hacer sobre la haz del mundo, En la tierra, lo que él les mandara.

13Unas veces por azote, otras pos causa de su tierra, Otras por misericordia las hará parecer.

14Escucha esto, Job; Repósate, y considera las maravillas de Dios.

15¿Supiste tú cuándo Dios las ponía en concierto, Y hacía levantar la luz de su nube?

16¿Has tú conocido las diferencias de las nubes, Las maravillas del Perfecto en sabiduría?

17¿Por qué están calientes tus vestidos Cuando se fija el viento del mediodía sobre la tierra?

18¿Extendiste tú con él los cielos, Firmes como un espejo sólido?

19Muéstranos qué le hemos de decir; Porque nosotros no podemos componer las ideas á causa de las tinieblas.

20¿Será preciso contarle cuando yo hablaré? Por más que el hombre razone, quedará como abismado.

21He aquí aún: no se puede mirar la luz esplendente en los cielos, Luego que pasa el viento y los limpia,

22Viniendo de la parte del norte la dorada claridad. En Dios hay una majestad terrible.

23El es Todopoderoso, al cual no alcanzamos, grande en potencia; Y en juicio y en multitud de justicia no afligirá.

24Temerlo han por tanto los hombres: El no mira á los sabios de corazón.

 
 
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