Job
Capítulo 14-17
 

Capítulo 14

 
 
1EL HOMBRE nacido de mujer, Corto de días, y harto de sinsabores:
2Que sale como una flor y es cortado; Y huye como la sombra, y no permanece.

3¿Y sobre éste abres tus ojos, Y me traes á juicio contigo?

4¿Quién hará limpio de inmundo? Nadie.

5Ciertamente sus días están determinados, y el número de sus meses está cerca de ti: Tú le pusiste términos, de los cuales no pasará.

6Si tú lo dejares, él dejará de ser: Entre tanto deseará, como el jornalero, su día.

7Porque si el árbol fuere cortado, aún queda de él esperanza; retoñecerá aún, Y sus renuevos no faltarán.

8Si se envejeciere en la tierra su raíz, Y su tronco fuere muerto en el polvo,

9Al percibir el agua reverdecerá, Y hará copa como planta.

10Mas el hombre morirá, y será cortado; Y perecerá el hombre, ¿y dónde estará él?

11Las aguas de la mar se fueron, Y agotóse el río, secóse.

12Así el hombre yace, y no se tornará á levantar: Hasta que no haya cielo no despertarán, Ni se levantarán de su sueño.

13¡Oh quién me diera que me escondieses en el sepulcro, Que me encubrieras hasta apaciguarse tu ira, Que me pusieses plazo, y de mí te acordaras!

14Si el hombre muriere, ¿volverá á vivir? Todos los días de mi edad esperaré, Hasta que venga mi mutación.

15Aficionado á la obra de tus manos, Llamarás, y yo te responderé.

16Pues ahora me cuentas los pasos, Y no das tregua á mi pecado.

17Tienes sellada en saco mi prevaricación, Y coacervas mi iniquidad.

18Y ciertamente el monte que cae se deshace, Y las peñas son traspasadas de su lugar;

19Las piedras son desgastadas con el agua impetuosa, Que se lleva el polvo de la tierra: de tal manera haces tú perecer la esperanza del hombre.

20Para siempre serás más fuerte que él, y él se va; Demudarás su rostro, y enviaráslo.

21Sus hijos serán honrados, y él no lo sabrá; O serán humillados, y no entenderá de ellos.

22Mas su carne sobre él se dolerá, Y entristecerse ha en él su alma.

 
Capítulo 15
 
 
1Y RESPONDIO Eliphaz Temanita, y dijo:
2¿Si proferirá el sabio vana sabiduría, Y henchirá su vientre de viento solano?

3¿Disputará con palabras inútiles, Y con razones sin provecho?

4Tú también disipas el temor, Y menoscabas la oración delante de Dios.

5Porque tu boca declaró tu iniquidad, Pues has escogido el hablar de los astutos.

6Tu boca te condenará, y no yo; Y tus labios testificarán contra ti.

7¿Naciste tú primero que Adam? ¿O fuiste formado antes que los collados?

8¿Oíste tú el secreto de Dios, Que detienes en ti solo la sabiduría?

9¿Qué sabes tú que no sepamos? ¿Qué entiendes que no se halle en nosotros?

10Entre nosotros también hay cano, también hay viejo Mucho mayor en días que tu padre.

11¿En tan poco tienes las consolaciones de Dios? ¿Tienes acaso alguna cosa oculta cerca de ti?

12¿Por qué te enajena tu corazón, Y por qué guiñan tus ojos,

13Pues haces frente á Dios con tu espíritu, Y sacas tales palabras de tu boca?

14¿Qué cosa es el hombre para que sea limpio, Y que se justifique el nacido de mujer?

15He aquí que en sus santos no confía, Y ni los cielos son limpios delante de sus ojos:

16¿Cuánto menos el hombre abominable y vil, Que bebe la iniquidad como agua?

17Escúchame; yo te mostraré Y te contaré lo que he visto:

18(Lo que los sabios nos contaron De sus padres, y no lo encubrieron;

19A los cuales solos fué dada la tierra, Y no pasó extraño por medio de ellos:)

20Todos los días del impío, él es atormentado de dolor, Y el número de años es escondido al violento.

21Estruendos espantosos hay en sus oídos; En la paz le vendrá quien lo asuele.

22El no creerá que ha de volver de las tinieblas, Y está mirando al cuchillo.

23Desasosegado á comer siempre, Sabe que le está aparejado día de tinieblas.

24Tribulación y angustia le asombrarán, Y esforzaránse contra él como un rey apercibido para la batalla.

25Por cuanto él extendió su mano contra Dios, Y se esforzó contra el Todopoderoso,

26El le acometerá en la cerviz, En lo grueso de las hombreras de sus escudos:

27Porque cubrió su rostro con su gordura, E hizo pliegues sobre los ijares;

28Y habitó las ciudades asoladas, Las casas inhabitadas, Que estaban puestas en montones.

29No enriquecerá, ni será firme su potencia, Ni extenderá por la tierra su hermosura.

30No se escapará de las tinieblas: La llama secará sus ramos, Y con el aliento de su boca perecerá.

31No confíe el iluso en la vanidad; Porque ella será su recompensa.

32El será cortado antes de su tiempo, Y sus renuevos no reverdecerán.

33El perderá su agraz como la vid, Y derramará su flor como la oliva.

34Porque la sociedad de los hipócritas será asolada, Y fuego consumirá las tiendas de soborno.

35Concibieron dolor, y parieron iniquidad; Y las entradas de ellos meditan engaño.

 
Capítulo 16
 
 
1Y RESPONDIO Job, y dijo:
2Muchas veces he oído cosas como estas: Consoladores molestos sois todos vosotros.

3¿Tendrán fin las palabras ventosas? O ¿qué te animará á responder?

4También yo hablaría como vosotros. Ojalá vuestra alma estuviera en lugar de la mía, Que yo os tendría compañía en las palabras, Y sobre vosotros movería mi cabeza.

5Mas yo os alentaría con mis palabras, Y la consolación de mis labios apaciguaría el dolor vuestro.

6Si hablo, mi dolor no cesa; Y si dejo de hablar, no se aparta de mí.

7Empero ahora me ha fatigado: Has tú asolado toda mi compañía.

8Tú me has arrugado; testigo es mi flacura, Que se levanta contra mí para testificar en mi rostro.

9Su furor me destrizó, y me ha sido contrario: Crujió sus dientes contra mí; Contra mí aguzó sus ojos mi enemigo.

10Abrieron contra mí su boca; Hirieron mis mejillas con afrenta; Contra mí se juntaron todos.

11Hame entregado Dios al mentiroso, Y en las manos de los impíos me hizo estremecer.

12Próspero estaba, y desmenuzóme: Y arrebatóme por la cerviz, y despedazóme, Y púsome por blanco suyo.

13Cercáronme sus flecheros, Partió mis riñones, y no perdonó: Mi hiel derramó por tierra.

14Quebrantóme de quebranto sobre quebranto; Corrió contra mí como un gigante.

15Yo cosí saco sobre mi piel, Y cargué mi cabeza de polvo.

16Mi rostro está enlodado con lloro, Y mis párpados entenebrecidos:

17A pesar de no haber iniquidad en mis manos, Y de haber sido mi oración pura.

18¡Oh tierra! no cubras mi sangre, Y no haya lugar á mi clamor.

19Mas he aquí que en los cielos está mi testigo, Y mi testimonio en las alturas.

20Disputadores son mis amigos: Mas á Dios destilarán mis ojos.

21¡Ojalá pudiese disputar el hombre con Dios, Como con su prójimo!

22Mas los años contados vendrán, Y yo iré el camino por donde no volveré.

 
Capítulo 17
 
 
1MI ALIENTO está corrompido, acórtanse mis días, Y me está aparejado el sepulcro.
2No hay conmigo sino escarnecedores, En cuya acrimonia se detienen mis ojos.

3Pon ahora, dame fianza para litigar contigo: ¿Quién tocará ahora mi mano?

4Porque á éstos has tú escondido su corazón de inteligencia: Por tanto, no los ensalzarás.

5El que denuncia lisonjas á sus prójimos, Los ojos de sus hijos desfallezcan.

6El me ha puesto por parábola de pueblos, Y delante de ellos he sido como tamboril.

7Y mis ojos se oscurecieron de desabrimiento, Y mis pensamientos todos son como sombra.

8Los rectos se maravillarán de esto, Y el inocente se levantará contra el hipócrita.

9No obstante, proseguirá el justo su camino, Y el limpio de manos aumentará la fuerza.

10Mas volved todos vosotros, y venid ahora, Que no hallaré entre vosotros sabio.

11Pasáronse mis días, fueron arrancados mis pensamientos, Los designios de mi corazón.

12Pusieron la noche por día, Y la luz se acorta delante de las tinieblas.

13Si yo espero, el sepulcro es mi casa: Haré mi cama en las tinieblas.

14A la huesa tengo dicho: Mi padre eres tú; A los gusanos: Mi madre y mi hermana.

15¿Dónde pues estará ahora mi esperanza? Y mi esperanza ¿quién la verá?

16A los rincones de la huesa descenderán, Y juntamente descansarán en el polvo.

 
 
Clic para regresar a Lectura de la Biblia en un año