Filemón - 1 Pedro
Filemón - 1 Pedro Capítulo 1-2
 
Filemón
 

Capítulo 1

 
 
1PABLO, prisionero de Jesucristo, y el hermano Timoteo, á Filemón amado, y coadjutor nuestro;
2Y á la amada Apphia, y á Archîpo, compañero de nuestra milicia, y á la iglesia que está en tu casa:

3Gracia á vosotros y paz de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.

4Doy gracias á mi Dios, haciendo siempre memoria de ti en mis oraciones.

5Oyendo tu caridad, y la fe que tienes en el Señor Jesús, y para con todos los santos;

6Para que la comunicación de tu fe sea eficaz, en el conocimiento de todo el bien que está en vosotros, por Cristo Jesús.

7Porque tenemos gran gozo y consolación de tu caridad, de que por ti, oh hermano, han sido recreadas las entrañas de los santos.

8Por lo cual, aunque tengo mucha resolución en Cristo para mandarte lo que conviene,

9Ruégo te más bien por amor, siendo tal cual soy, Pablo viejo, y aun ahora prisionero de Jesucristo:

10Ruégote por mi hijo Onésimo, que he engendrado en mis prisiones,

11El cual en otro tiempo te fué inútil, mas ahora á ti y á mí es útil;

12El cual te vuelvo á enviar; tu pues, recíbele como á mis entrañas.

13Yo quisiera detenerle conmigo, para que en lugar de ti me sirviese en las prisiones del evangelio;

14Mas nada quise hacer sin tu consejo, porque tu beneficio no fuese como de necesidad, sino voluntario.

15Porque acaso por esto se ha apartado de ti por algún tiempo, para que le recibieses para siempre;

16No ya como siervo, antes más que siervo, como hermano amado, mayormente de mí, pero cuánto más de ti, en la carne y en el Señor.

17Así que, si me tienes por compañero, recíbele como á mi.

18Y si en algo te dañó, ó te debe, ponlo á mi cuenta.

19Yo Pablo lo escribí de mi mano, yo lo pagaré: por no decirte que aun á ti mismo te me debes demás.

20Sí, hermano, góceme yo de ti en el Señor; recrea mis entrañas en el Señor.

21Te he escrito confiando en tu obediencia, sabiendo que aun harás más de lo que digo.

22Y asimismo prepárame también alojamiento; porque espero que por vuestras oraciones os tengo de ser concedido.

23Te saludan Epafras, mi compañero en la prisión por Cristo Jesús,

24Marcos, Aristarco, Demas y Lucas, mis cooperadores.

25La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu. Amén.

 
1 Pedro
 
Capítulo 1
 
 
1PEDRO, apóstol de Jesucristo, á los extranjeros esparcidos en Ponto, en Galacia, en Capadocia, en Asia, y en Bithinia,
2Elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sea multiplicada.

3Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos ha regenerado en esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos,

4Para una herencia incorruptible, y que no puede contaminarse, ni marchitarse, reservada en los cielos

5Para nosotros que somos guardados en la virtud de Dios por fe, para alcanzar la salud que está aparejada para ser manifestada en el postrimero tiempo.

6En lo cual vosotros os alegráis, estando al presente un poco de tiempo afligidos en diversas tentaciones, si es necesario,

7Para que la prueba de vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual perece, bien que sea probado con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra, cuando Jesucristo fuera manifestado:

8Al cual, no habiendo visto, le amáis; en el cual creyendo, aunque al presente no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorificado;

9Obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salud de vuestras almas.

10De la cual salud los profetas que profetizaron de la gracia que había de venir á vosotros, han inquirido y diligentemente buscado,

11Escudriñando cuándo y en qué punto de tiempo significaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual prenunciaba las aflicciones que habían de venir á Cristo, y las glorias después de ellas.

12A los cuales fué revelado, que no para sí mismos, sino para nosotros administraban las cosas que ahora os son anunciadas de los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; en las cuales desean mirar los ángeles.

13Por lo cual, teniendo los lomos de vuestro entendimiento ceñidos, con templanza, esperad perfectamente en la gracia que os es presentada cuando Jesucristo os es manifestado:

14Como hijos obedientes, no conformándoos con los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia;

15Sino como aquel que os ha llamado es santo, sed también vosotros santos en toda conversación:

16Porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.

17Y si invocáis por Padre á aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conversad en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación:

18Sabiendo que habéis sido rescatados de vuestra vana conversación, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro ó plata;

19Sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación:

20Ya ordenado de antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postrimeros tiempos por amor de vosotros,

21Que por él creéis á Dios, el cual le resucitó de los muertos, y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sea en Dios.

22Habiendo purificado vuestra almas en la obediencia de la verdad, por el Espíritu, en caridad hermanable sin fingimiento, amaos unos á otros entrañablemente de corazón puro:

23Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios, que vive y permanece para siempre.

24Porque Toda carne es como la hierba, Y toda la gloria del hombre como la flor de la hierba: Secóse la hierba, y la flor se cayó;

25Mas la palabra del Señor permanece perpetuamente. Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada.

 
Capítulo 2
 
 
1DEJANDO pues toda malicia, y todo engaño, y fingimientos, y envidias, y todas las detracciones,
2Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual, sin engaño, para que por ella crezcáis en salud:

3Si empero habéis gustado que el Señor es benigno;

4Al cual allegándoos, piedra viva, reprobada cierto de los hombres, empero elegida de Dios, preciosa,

5Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados una casa espitirual, y un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, agradables á Dios por Jesucristo.

6Por lo cual también contiene la Escritura: He aquí, pongo en Sión la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; Y el que creyere en ella, no será confundido.

7Ella es pues honor á vosotros que creéis: mas para los desobedientes, La piedra que los edificadores reprobaron, Esta fué hecha la cabeza del ángulo;

8Y Piedra de tropiezo, y roca de escándalo á aquellos que tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; para lo cual fueron también ordenados.

9Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, gente santa, pueblo adquirido, para que anunciéis las virtudes de aquel que os ha llamado de las tinieblas á su luz admirable.

10Vosotros, que en el tiempo pasado no erais pueblo, mas ahora sois pueblo de Dios; que en el tiempo pasado no habíais alcanzado misericordia.

11Amados, yo os ruego como á extranjeros y peregrinos, os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma,

12Teniendo vuestra conversación honesta entre los Gentiles; para que, en lo que ellos murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen á Dios en el día de la visitación, estimándoos por las buenas obras.

13Sed pues sujetos á toda ordenación humana por respeto á Dios: ya sea al rey, como á superior,

14Ya á los gobernadores, como de él enviados para venganza de los malhechores, y para loor de los que hacen bien.

15Porque esta es la voluntad de Dios; que haciendo bien, hagáis callara la ignorancia de los hombres vanos:

16Como libres, y no como teniendo la libertad por cobertura de malicia, sino como siervos de Dios.

17Honrad á todos. Amad la fraternidad. Temed á Dios. Honrad al rey.

18Siervos, sed sujetos con todo temor á vuestros amos; no solamente á los buenos y humanos, sino también á los rigurosos.

19Porque esto es agradable, si alguno á causa de la conciencia delante de Dios, sufre molestias padeciendo injustamente.

20Porque ¿qué gloria es, si pecando vosotros sois abofeteados, y lo sufrís? mas si haciendo bien sois afligidos, y lo sufrís, esto ciertamente es agradable delante de Dios.

21Porque para esto sois llamados; pues que también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que vosotros sigáis sus pisadas:

22El cual no hizo pecado; ni fué hallado engaño en su boca:

23Quien cuando le maldecían no retornaba maldición: cuando padecía, no amenazaba, sino remitía la causa al que juzga justamente:

24El cual mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros siendo muertos á los pecados, vivamos á la justicia: por la herida del cual habéis sido sanados.

25Porque vosotros erais como ovejas descarriadas; mas ahora habéis vuelto al Padre y Obispo de vuestras almas.

 
 
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