Efesios
Capítulo 1-3
 

Capítulo 1

 
 
1PABLO, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, á los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Efeso:
2Gracia sea á vosotros, y paz de Dios Padre nuestro, y del Señor Jesucristo.

3Bendito el Dios y Padre del Señor nuestro Jesucristo, el cual nos bendijo con toda bendición espiritual en lugares celestiales en Cristo:

4Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él en amor;

5Habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos por Jesucristo á sí mismo, según el puro afecto de su voluntad,

6Para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado:

7En el cual tenemos redención por su sangre, la remisión de pecados por las riquezas de su gracia,

8Que sobreabundó en nosotros en toda sabiduría é inteligencia;

9Descubriéndonos el misterio de su voluntad, según su beneplácito, que se había propuesto en sí mismo,

10De reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra:

11En él digo, en quien asimismo tuvimos suerte, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el consejo de su voluntad,

12Para que seamos para alabanza de su gloria, nosotros que antes esperamos en Cristo.

13En el cual esperasteis también vosotros en oyendo la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salud: en el cual también desde que creísteis, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,

14Que es las arras de nuestra herencia, para la redención de la posesión adquirida para alabanza de su gloria.

15Por lo cual también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y amor para con todos los santos,

16No ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones;

17Que el Dios del Señor nuestro Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación para su conocimiento;

18Alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál sea la esperanza de su vocación, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos,

19Y cuál aquella supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, por la operación de la potencia de su fortaleza,

20La cual obró en Cristo, resucitándole de los muertos, y colocándole á su diestra en los cielos,

21Sobre todo principado, y potestad, y potencia, y señorío, y todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, mas aun en el venidero:

22Y sometió todas las cosas debajo de sus pies, y diólo por cabeza sobre todas las cosas á la iglesia,

23La cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que hinche todas las cosas en todos.

 
Capítulo 2
 
 
1Y DE ella recibisteis vosotros, que estabais muertos en vuestros delitos y pecados,
2En que en otro tiempo anduvisteis conforme á la condición de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora obra en los hijos de desobediencia:

3Entre los cuales todos nosotros también vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos; y éramos por naturaleza hijos de ira, también como los demás.

4Empero Dios, que es rico en misericordia, por su mucho amor con que nos amó,

5Aun estando nosotros muertos en pecados, nos dió vida juntamente con Cristo; por gracia sois salvos;

6Y juntamente nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los cielos con Cristo Jesús,

7Para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.

8Porque por gracia sois salvos por la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios:

9No por obras, para que nadie se gloríe.

10Porque somos hechura suya, criados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó para que anduviésemos en ellas.

11Por tanto, acordaos que en otro tiempo vosotros los Gentiles en la carne, que erais llamados incircuncisión por la que se llama circuncisión, hecha con mano en la carne;

12Que en aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la república de Israel, y extranjeros á los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.

13Mas ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.

14Porque él es nuestra paz, que de ambos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación;

15Dirimiendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos en orden á ritos, para edificar en sí mismo los dos en un nuevo hombre, haciendo la paz,

16Y reconciliar por la cruz con Dios á ambos en un mismo cuerpo, matando en ella las enemistades.

17Y vino, y anunció la paz á vosotros que estabais lejos, y á los que estaban cerca:

18Que por él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.

19Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino juntamente ciudadanos con los santos, y domésticos de Dios;

20Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo;

21En el cual, compaginado todo el edificio, va creciendo para ser un templo santo en el Señor:

22En el cual vosotros también sois juntamente edificados, para morada de Dios en Espíritu.

 
Capítulo 3
 
 
1POR esta causa yo Pablo, prisionero de Cristo Jesús por vosotros los Gentiles,
2Si es que habéis oído la dispensación de la gracia de Dios que me ha sido dada para con vosotros,

3A saber, que por revelación me fué declarado el misterio, como antes he escrito en breve;

4Leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi inteligencia en el misterio de Cristo:

5El cual misterio en los otros siglos no se dió á conocer á los hijos de los hombres como ahora es revelado á sus santos apóstoles y profetas en el Espíritu:

6Que los Gentiles sean juntamente herederos, é incorporados, y consortes de su promesa en Cristo por el evangelio:

7Del cual yo soy hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado según la operación de su potencia.

8A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, es dada esta gracia de anunciar entre los Gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo,

9Y de aclarar á todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que crió todas las cosas.

10Para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora notificada por la iglesia á los principados y potestades en los cielos,

11Conforme á la determinación eterna, que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor:

12En el cual tenemos seguridad y entrada con confianza por la fe de él.

13Por tanto, pido que no desmayéis á causa de mis tribulaciones por vosotros, las cuales son vuestra gloria.

14Por esta causa doblo mis rodillas al Padre de nuestro Señor Jesucristo,

15Del cual es nombrada toda la parentela en los cielos y en la tierra,

16Que os dé, conforme á las riquezas de su gloria, el ser corroborados con potencia en el hombre interior por su Espíritu.

17Que habite Cristo por la fe en vuestros corazones; para que, arraigados y fundados en amor,

18Podáis bien comprender con todos los santos cuál sea la anchura y la longura y la profundidad y la altura,

19Y conocer el amor de Cristo, que excede á todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.

20Y á Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos ó entendemos, por la potencia que obra en nosotros,

21A él sea gloria en la iglesia por Cristo Jesús, por todas edades del siglo de los siglos. Amén.

 
 
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